Hoy, 7 de diciembre, la Iglesia celebra a…

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  1. San SABINO, obispo y mártir. En Umbría, Italia. (300).
  2. San ANTENODORO, mártir. En Siria. Fue torturado con fuego y otros suplicios y condenado después a muerte. Al fallar el verdugo nadie se atrevió a degollarlo. Se murió en estado de oración. (304).
  3. San URBANO, obispo, en la Campania italiana. (s. IV).
  4. San JUAN SILENCIOSO, monje. En Palestina. Habiendo renunciado al episcopado, vivió como monje en humilde servicio a los hermanos y en austera soledad y silencio. (558).
  5. Santa FARA, abadesa. En la Galia. Gobernó durante años el monasterio. (657).
  6. San CARLOS GARNIER, presbítero y mártir. En Canadá. Jesuita que, mientras bautizaba a catecúmenos, fue gravemente herido por unos indios que lo mataron a golpes de hacha. (1649).
  7. Santa MARÍA JOSEFA ROSSELLO, virgen. En Savona, Italia. Fundó la Congregación de Nuestra Señora de la Misericordia, y, confiando sólo en Dios, se entregó con todo ahínco a procurar la salvación de las almas. (1880).

Hoy destacamos a:

SAN AMBROSIO.

Nació en 340, en Tréveris, hijo del prefecto del pretorio para las Galias, de religión en cristiano. Su abuela, Sotera, había muerto mártir. Su padre falleció joven, dejando viuda con tres hijos: Santa Marcelina, Sátiro y Ambrosio.

La familia se estableció en Roma, donde Ambrosia completó su educación.

Su hermana se consagró monja, de manos del Papa Liberio.

Sátiro llegó a ser alto funcionario imperial y colaboraría con su hermano en el episcopado de Milán.

Ambrosio recibió una buena formación retórica, literaria y jurídica.

Entró en la carrera política. Y llegó a ser prefecto de Liguria y de Emilia.

No estaba bautizado, y decidió entra en el Catecumenado.

Al morir el obispo de Milán, que era hereje arriano, hubo grandes discusiones para saber quién lo sucedería. Ambrosio entró en la asamblea para impedir los disturbios entre católicos y arrianos y, sorprendentemente, lo escogieron a él.

El emperador le rogó que aceptara tal nombramiento.

Recibió el bautismo. Fue consagrado obispo.

En su diócesis se dedicó a instruirse en la teología, tomando como guía al sacerdote Simpliciano. Leyó a los Santos Padres: Orígenes, San Atanasio, Dídimo, San Cirilo…

Se desprendió de todos sus bienes que entregó a los pobres. Predicador incansable. Llamó a los pecadores a penitencia.

Gran defensor de la ortodoxia. Trabajó para hacer desaparecer la herejía que quedaba en su diócesis.

Ayudó a convertirse a San Agustín a quien bautizaría.

Destaca su obra teológica.

Murió en 397. Es doctor de la Iglesia.