Hoy, 6 de diciembre, la Iglesia celebra a:

by AdminObra
  1. San NICOLÁS, obispo. Licia, Turquía. Famoso por su santidad y por su intercesión ante el trono de Dios. (s. IV).
  2. Santa ASELA, virgen. En Roma. Que, como afirmó San Jerónimo, vivió hasta su ancianidad dedicada a ayunos y oraciones. (385).
  3. Santos MAYÓRICO, y su madre DIONISIA, y COMPAÑEROS, mártires. En el norte de África. Bajo la persecución vandálica, del rey arriano Hunerico, sufrieron gravísimas e innumerables torturas. Mayórico fue sostenido por las miradas y palabras de su madre, siendo el más joven de todos los atormentados. Murió durante los suplicios. (484).
  4. San OBICIO, penitente. En Brescia. Siendo soldado de caballería se convirtió a Dios, abrazó una vida de penitencia y distribuyó todos sus bienes para la utilidad pública. (1204).
  5. Beato PEDRO PASCUAL, obispo y mártir. En Granada. Siendo obispo de Jaén, de los mercedarios, mientras visitaba a sus diocesanos fue capturado por los moriscos y murió en la cárcel. (1300).
  6. Beata LUISA MARÍA FRÍAS CAÑIZARES, virgen y mártir. En Valencia. Martirizada por los marxistas. (1936).

Hoy recordamos especialmente a SAN JOSÉ NGUYEN DUY KHANG

Nació en Macao, China, en el seno de una familia cristiana; pasó su infancia en Tra-Vi, en la provincia de Nam-Dinh, en Tonkin. Tenía ya estudios primarios, cuando en 1845, entró como criado del sacerdote san Pablo Nguyen Ngan, a cuyo lado continuó los estudios. Fue un chico alegre y simpático, pero que cayó en el juego y la bebida. Con 25 años pasó a Dong-Xuyen, con objeto de estudiar latín, y fue criado de san fray Jerónimo Hermosilla, vicario apostólico, y a su lado dejó sus vicios. Pasó luego al colegio de Mot para terminar el latín, y al separarse del santo obispo, cayó de nuevo en sus antiguos vicios, perdiendo sumas considerables en el juego que al tiempo de su martirio todavía no había pagado. Tuvo una crisis espiritual, y se convirtió totalmente, e ingresó como Terciario Dominico, y volvió como catequista de fray Jerónimo, al que ayudó en todas sus misiones, sin importarle el peligro.
Vivieron en una barca, junto con otros dos obispos, santos fray Valentín Berrio Ochoa y fray Pedro Almató. Un soldado desertor, conoció el hecho, y pensando que con ello iba ser perdonado, los denunció a las autoridades. Aunque Valentín y Pedro pudieron huir, se apresó a Jerónimo, a pesar de la lucha corporal que tuvo que enfrentar José, para salvar a su obispo. San Jerónimo se ofreció voluntariamente rogando que dejasen libre a los pescadores, cuando José vio que a él también le excluían, insistió en correr la misma suerte que su obispo, y fue arrestado. Llevados a Hai-Duong, los dos presos se negaron a entrar por el camino que había un crucifijo en el suelo para ser pisado. A José lo llevaron a la cárcel de Truong-Kham, donde fue castigado con 120 latigazos y después de ser torturado le decapitaron, sin que en ningún momento apostatase.