Hoy, 13 de mayo, la Iglesia celebra a:

by AdminObra
  1. San SERVACIO, obispo. En el río Mosa, Galia belga. Defendió con tenacidad la fe de Nicea en varios concilios. (384).
  2. Santa INÉS, abadesa. En Poitiers. Recibió la bendición de manos de San Germán de París y gobernó con inmensa y amorosa solicitud el monasterio de la Santa Cruz. (588).
  3. Beata GEMA, virgen. Abruzzos, Italia. Vivió recluida en una pequeñísima celda adosada a la iglesia, desde la que solamente podía ver el altar. (1465).
  4. Beata MAGDALENA ALBRICI, abadesa. En Como. Agustina. Reavivó el fervor de perfección de sus hermanas de religión. (1465).

Hoy destacamos a SAN ANDRÉS HUBERTO FOURNET

Nació en St. Pierre-de-Maillé, en Francia en 1752.

Habiendo optado por el sacerdocio, hizo los estudios en el seminario de Poittou.

Al acabarlos, fue ordenado sacerdote.

Lo enviaron como coadjutor a la parroquia de Haims, y luego nombrado párroco de su pueblo natal.

Estando allí, entró un pobre a pedir a su casa y al decirle que no tenía con qué ayudarle, el pobre le señaló muchas viandas que tenía preparadas para unos invitados. Andrés se sintió fuertemente impactado y desde entonces vivió con mucha austeridad, siendo muy generoso con los pobres.

Al llegar la Revolución Francesa, como se negó a jurar la Constitución Civil del Clero, pasó a la clandestinidad y de este modo siguió atendiendo a los fieles, no sin peligro para su vida.

Su obispo le mandó huir de Francia y pasó a España, estableciéndose en la villa navarra de Los Arcos. Allí ejercería el ministerio parroquial durante cinco años ejemplarmente.

Sabedor de la gran escasez de sacerdotes en que había quedado Francia, regresó a su patria y ejerció otra vez el ministerio en la clandestinidad hasta que en 1801 se firmó el concordato y se devolvió la libertad a la Iglesia.

Comprendiendo que el gran tema pastoral era la educación cristiana de la juventud, se decidió a fundar con Santa Isabel Bichier una congregación de religiosas dedicada a la formación de niños y jóvenes, que se denominó Hijas de la Cruz.

Estableció la casa central en La Puye y renunció a su parroquia para dedicarse a la dirección de la congregación, al tiempo que atendía a muchos sacerdotes que lo buscaban solicitando su dirección espiritual.

Murió en La Puye en 1834.