Cuestión de derechos

by AdminObra

 

El estadounidense James Ball debuta como director y guionista con una película sobre el aborto abiertamente pro-vida. Junto con Richard Cutting –que se reserva un jugoso papel de abogado– inventa una trama judicial que desde luego resulta novedosa. Abordar la cuestión del aborto de un modo original no es fácil, por lo que hay que reconocer el intento de afrontar la cuestión apelando a los derechos del bebé no nacido y amparándose en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

No se escapa que Cuestión de derechos tiene inspiración cristiana, algo que queda explícitamente claro en el guión, pero no se usa a la religión arbitrariamente para demostrar el crimen del aborto, sino que se exponen argumentos de calado a la hora de valorar su injusticia. Desde luego ofrecerá argumentos para quien desee indagar en una dolorosa realidad que la mayoría de los países occidentales han aceptado, ignorando, o queriendo ignorar quizá, sus fatales consecuencias. En este sentido, aunque pueda haber un exceso de didactismo, se exponen ideas potentes, como, por poner un ejemplo de la justicia estadounidense, esa increíble paradoja de que cuando una mujer embarazada muere violentamente se habla de doble asesinato, pero cuando la cuestión se refiere al aborto la vida del no nacido se ignora por arte de magia, sólo cuenta la madre.