ALGUNAS CONSIDERACIONES DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR EN EL TEMPLO – 2

by AdminObra

La Santísima Virgen no necesitaba ser purificada de nada, precisamente es la puérpera del que traería la purificación al mundo. Pero ella obedece la Ley, y así se convierte en canal por el cual se van cumpliendo las Promesas.

Pero el Hijo habrá de ser “rescatado”. Es como el segundo acontecimiento de esa jornada, junto con la de la Purificación de la Virgen María.

Tiene que ser rescatado el Hijo primogénito porque así lo ordena la Ley. Verdaderamente, Jesús es, en este caso, el primogénito de otros muchos hijos, nosotros.

La ley lo decía así (Ex 13, 2. 13-14) para reconocer los dones de Dios en el pasado (por ejemplo, como hacía Abel, Gn 4, 4), y para recordar, después de la huida de Egipto, que los primeros hijos de los hebreos se salvaron la noche en la que murieron todos los primeros de Egipto. Era un modo de gratitud eterna. Era un memorial por la libertad.

El rescate estaba recogido, asimismo, en la Ley (Núm 4, 47; 18,16). Y los hijos eran rescatados tras la entrega de cinco siclos de plata.

En el caso que nos ocupa, no se habla que los padres del Niño hayan entregado moneda alguna por su “rescate”. Por lo tanto, más que “recuperar” al Niño por medio de esos cinco siclos, es completamente ofrecido en público, además, y en el Templo, pues si ya todos los primogénitos son propiedad de Dios, Éste de modo absoluto. Y, además, recordemos que por la “purificación” no pudieron ofrecer los padres un cordero por ser, en principio, “pobres”. pero eso es un dato teológico, pues el cordero, será… el Niño.