‘Personalidad del Evangelio’: la complejidad de los discípulos
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Una de las etapas formativas más serias es la que corresponde a la “constitución de los Doce”, los cuales habrían de estar con El y serían enviados a predicar (3, 14). De este modo, se nos ha dado la naturaleza, lo propio, del discipulado que es “estar con Jesús”, y la finalidad del aquél “la misión”.
Esto se expresa con el “grupo de los tres”, Pedro, Santiago, y su hermano Juan, muy característico de la obra marcana. Aunque también se aprecia en San Mateo y en San Lucas.
La formación que reciben los discípulos es “experiencial”. Esto quiere decir que brota del “estar con Jesús” porque de El aprenderán a ser “pescadores de hombres”.
La visión que se da de los discípulos es positiva, pues son depositarios de muchas esperanzas y promesas. El grupo de los Doce es “cristológico”, quiere decirse, ha sido formado por el Señor; se consolida en su compañía; se alimenta de su palabra; se identifica con su destino.
Aun así, hay momentos en los que impera una visión oscura de los discípulos a causa de sus miedos (8, 25), por ejemplo.
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