TREINTA Y UN DÍAS DE MAYO – 11

by AdminObra

“Refugio de pecadores”

¿quiénes son los pecadores? Somos cada uno de nosotros, que no nos cansemos de acudir a la intercesión de Nuestra Señora: “Ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte”.

La hermana Lucía, en su “Memorias”, se pregunta con gran acierto, refiriéndose a Santa María: “¿Quién mejor que este Inmaculado Corazón nos podría descubrir los secretos de la Divina Misericordia?”.

A pesar de la vida nueva recibida en el Bautismo, no desaparece la inclinación al pecado. Cristo, el Señor, quiso, por ello, instituir el sacramento de la Reconciliación, para que los bautizados que, por el pecado, nos hemos alejado de El, podamos retornar a El. En este camino de conversión nos guía María, pues de Ella nació Jesucristo, reconciliación de los pecadores.