SEPTENARIO DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES

by AdminObra

SÉPTIMO DOLOR – JESÚS ES COLOCADO EN EL SEPULCRO (JUAN 19, 38-42)

CONSIDERACIÓN

Los expertos suelen explicar que, durante la Pasión de Jesucristo, en el momento del despojo de sus vestiduras, al quitarle de manera brutal su túnica, todas las heridas de la flagelación volvieron a abrirse, provocando por secunda vez, pero en un solo golpe, todos los dolores del terrible suplicio. Algo similar pasó en el Corazón de María al cerrarse la piedra del sepulcro. Fue como el último golpe que volvió a abrir todas las heridas de su amor maternal, acumuladas durante la Pasión de su Divino Hijo. El dolor de la sétima e última espada fue como la repetición de todos los sufrimientos de la vida de María, condensada en un solo instante. Grande fue el ruido de esta piedra sepulcral, pero más grande fue la repercusión en el alma de la Virgen. Este adiós de la Madre hacia un Hijo fue seguramente de los más dramáticos.

Claro que la Santísima Virgen sabía y creía en la resurrección de su Hijo, pero la fe no le quita nada al sufrimiento, al contrario. Precisamente porque María mantuvo siempre muy firme la fe en la divinidad de Jesús, su alma podía considerar con más profundidad a qué extremo llegó la manifestación del amor de Dios para con los hombres, para salvarles del pecado. Y eso, a la hora de darle al cuerpo sin vida del Redentor su último beso, aumentó en María sus dolores. Ella sabía más que nadie porqué Jesucristo quiso llegar voluntariamente hasta tal extremo. Ella supo por lo tanto sufrir y compartir más que nadie hasta el final ¡Y más allá del final! Porque cuando Jesucristo sepultado gozaba ya del descanso y de la gloria, el único Corazón que seguía sufriendo de manera perfecta, es decir de manera redentora, era el Corazón inmaculado de María. En verdad, la Santísima Virgen fue la primera persona en cumplir con lo que escribiría más tarde San Pablo: «Completo en mi carne lo que falta a los sufrimientos de Cristo».

 

 

(Rezar a continuación 1 Padre Nuestro, 7 Ave Marías y 1 Gloria al Padre).