SAN ATANASIO, CINCO VECES EXILIADO, PERSEGUIDO POR TODOS, TRIUNFA EN SU LUCHA CONTRA LA HEREJÍA

by AdminObra

De constitución hasta frágil, su cuerpo velaba su resistencia, su sabiduría, su grandeza.

San Atanasio el Grande, uno de los hombres de Iglesia cuya altura alcanzó lo gigante. Es Padre y Doctor de la Iglesia.

Nació en el año 295, en la ciudad de Alejandría, de padres probablemente no cristianos y de lengua griega. Consta que él recibió una sólida educación de base, iniciándose inclusive en la filosofía. Se estima que se convirtió relativamente joven al cristianismo, pues se sabe que a los 17 años fue escogido por el obispo Alejandro para ocupar el cargo de lector.

En el año 318, con 23 años es ordenado diácono y se torna secretario episcopal. Continuaba con sus estudios, particularmente de Sagrada Escritura.

Alejandría era azotada entonces por la herejía arriana, que afirmaba que el Hijo (Nuestro Señor) no existía antes de haber nacido de María, negando pues que Jesucristo en cuanto Verbo fuera co-eterno con el Padre. Negaba pues la divinidad de Jesús. San Atanasio se unió a su obispo en la lucha contra esta herejía.

Debido a la expansión de esta herejía, el emperador Constantino, temiendo una grieta eminente de su imperio, convocó el Concilio de Nicea (325), para solucionar tales disputas. Fue entonces, acompañando a su obispo, el diácono-secretario Atanasio. Por las vías de la Providencia, vemos entonces que entra en escena en este concilio, en medio de los obispos que tenían la primacía de la palabra, un simple diácono que comienza a ser temido por los adversarios de la fe. Nos dice San Gregorio Nacianceno sobre la participación de Atanasio: “En Nicea, los arrianos observan al valeroso campeón de la Verdad: de estatura baja, casi frágil, pero de postura firme y de cabeza levantada. Cuando se levanta, como que se siente pasar una ola de odio a través de él. La mayoría de la asamblea mira con orgullo a aquel que es el intérprete de su pensamiento”. Al final, fue aprobada una fórmula de fe, que pasó a llamarse “Credo de Nicea”. Arrio fue exiliado…

Su obispo lo señala como sucesor

El 17 de abril de 328, estando listo para entregar su alma a Dios, el obispo Alejandro de Alejandría llevando en consideración las virtudes de su secretario, lo indica para sucederle. Así ocurrió a pesar de la oposición de arrianos y melecianos.

Viene entonces un período muy conturbado: los 46 años de episcopado de Atanasio (328-373), época en que nuestro Santo pudo mostrar todo su celo por la fe, en la que luchó contra Arrio y sus correligionarios, contra los melecianos cismáticos, contra el propio emperador Constantino, y a veces, contra ciertos defensores torcidos e intransigentes del Símbolo de Nicea. Todos los que de él intentaron librarse fracasaron… delante de su firmeza e intransigencia.

Consta que este defensor de la fe fue exiliado cinco veces. De los cuarenta y cinco años que duró su ministerio episcopal, en la sede de Alejandría, San Atanasio estuvo diecisiete años en el exilio, debido a la fluctuación política y a los incesantes ataques de los herejes, a los cuales la resistencia de él irritaba.