Aprovechó el prestigio de su predecesor y supo relanzar la reflexión y las iniciativas de los católicos en numerosas cuestiones sociales. Trabajó mucho para acercar la Iglesia al mundo contemporáneo, y más en concreto, al mundo de la cultura desarrollando las universidades católicas y actualizando el tomismo.
Intervino en el campo político favoreciendo el acercamiento de los católicos franceses al régimen republicano (que no salió bien) y, sobre todo, intervino en el campo social mediante la “Rerum novarum”, precisando las relaciones Iglesia-Estado, entre trabajo y capital y tratando de reconciliar con la Iglesia a las fuerzas vivas del mundo moderno.
Durante su pontificado, llegaría a haber un gran desarrollo del cristianismo tanto en el plano numérico como en el cualitativo.
Con gran sensibilidad espiritual y amplia visión de los problemas, León XIII ilustró con sus enseñanzas las relaciones entre la Iglesia y la cultura, así como los fundamentos cristianos de la vida política y el origen del poder civil, la verdadera y falsa libertad, la cuestión obrera, los peligros del socialismo y de la masonería, la democracia cristiana, la santidad del matrimonio, la unión de los cristianos.
Cuidó los aspectos fundamentales de la religiosidad popular mediante la devoción al Sagrado Corazón, el Santo Rosario y las “terceras órdenes”.
