Distintas iconografías de la Virgen María en los diversos momentos de la Pasión de Jesús, ya sea en “La Calle de la Amargura”, en el Calvario junto a la Cruz, en el “Descendimiento”, como “La Piedad”, en el “Traslado al sepulcro” y entierro, o en la “Soledad”.
El gusto por lo patético del arte Gótico hace que no sólo se represente la Pasión del Hijo sino también la de la Madre.
Santa Brígida pone en boca de la Virgen: “Los dolores de Jesús eran míos, porque su corazón era mi corazón”; junto a la Pasión de Cristo, pues, se plasma la compasión de María.
La Virgen de los Siete Dolores, -de las Siete Espadas-, pues María queda sola tras el entierro de Cristo; por eso en España se le denomina también de la “Soledad”.
El tema de la espada hay que buscarlo en la profecía de Simeón del Evangelio de San Lucas (Lc 2, 35).
De esta única espada, se pasa a cinco (s. XIV), y luego a siete, por la devoción a los Siete Dolores de la Virgen (s. XV), que se oponen a las Siete Alegrías (s. XIII).
María puede estar de pie, sentada, de rodillas, delante de la cruz con siete espadas que atraviesan su corazón.
También con las siete espadas y siete tondos con las escenas de los siete dolores, o sólo con los siete tondos.
