LUNES V PASCUA (en busca del Fuego)

by AdminObra

¿Buscamos el Fuego del Espíritu Santo? O ¿vendrá Él a nuestro encuentro?

El Señor Jesús nos lo quiere transmitir.

El Espíritu Santo es el gran Don. Es imprescindible. Es el que nos dará constancia en nuestra vida cristiana. El que mantendrá la tensión en la caridad, que no cansa ni se cansa. Pero tensión y disciplina en el corazón para que no caiga en el tedio ni en el hastío, ni se enfríe.

Hay que acoger el Don del Señor que es su Mandato, y su Mandato es ¡Él!

Acoger su Mandato es acoger a Dios, por eso hará morada en nosotros el gran Misterio del Todopoderoso, que siempre acorta la distancia para hacerse cercano. Viene a socorrernos.

Jesús nos ha hecho una gran promesa, el “Paráclito”, el que estará a nuestro lado siempre. Hasta ese momento había sido Jesús el “defensor” de los Apóstoles, pero eso se acaba. Jesús retorna a la Gloria. Sus días en la Historia llegan a su fin. Los días del Verbo Encarnado, pero no los días de Dios. Dios ya no estará en carne mortal en medio de nosotros, sino por medio de su Espíritu que hará presente al Cristo glorioso y total.

Buscando el fuego para nuestros corazones enfriados, hallaremos el Espíritu prometido que nos recordará, cual susurro, la enseñanza del Señor. No sólo la recordará, sino que nos traerá a Él mismo. Entonces, Jesús nos hablará desde el corazón. Antes nos hablaba al corazón, pero ahora nos hablará al corazón, desde nuestro corazón. Y se notará, vaya si se notará…