LECCIONES SOBRE EL APOSTOLADO de la ORACIÓN – PRIMERA LECCIÓN

by AdminObra

Correspondiendo con la primera semana del mes de febrero, y cercano el primer viernes de mes, para nosotros de vital importancia por revivir el compromiso de Reparación al Sagrado Corazón del Hijo de Dios y renovar nuestra Consagración a su Amor Humano-Divino, ofreceremos algunas consideraciones, a lo largo de los próximos meses, sobre este carisma de la Iglesia que ayudará a todos los que son socios a profundizar en su vocación y en su formación respecto al carisma recibido y la doctrina que los mantiene vivo.

Seguiremos las pautas que el P. Manuel Iglesias, S. I., biblista de renombre internacional, dejó por escrito en su momento, para ayudar a todos los que quieran vivir la doctrina del ofrecimiento de vida y obras por el Reino de Cristo y su instauración personal, familiar y social.

PRIMERA LECCIÓN

¿Cuáles son los fundamentos doctrinales en los que se basa la espiritualidad del Apostolado de la Oración?

El APOR tiene sus raíces en verdades de la fe cristiana, y todas ellas entrelazadas entre sí.

  1. Empecemos por considerar nuestro BAUTISMO. ¿Quiénes celebran su cumpleaños bautismal? Pocos. Y es más importante que el cumpleaños de nuestro alumbramiento, que no es el mismo que el inicio de nuestra existencia, nueve meses antes.

Cuando nos bautizaron nos INJERTARON en Cristo.

Es decir, en nuestro Bautismo ocurrió lo que pasa en un frutal cuando se le injerta una ramita de otro árbol: ésta empieza a ser parte del cuerpo total de ese frutal, por ella empieza a circular savia del árbol que la acoge, y terminará dando frutos que serán a la vez suyos y del árbol. Jesús habla así a los que creemos en El, “sarmientos”, de una cepa que es su Persona. Dicen que unidos a El daremos frutos, mientras que desgajados de El, no (Jn 15, 1-11).

  1. Esa incorporación nuestra a Jesucristo es un hecho de consecuencias enormes.

Cristo, y los cristianos que estamos unidos a El por la fe y la caridad, formamos un SOLO CUERPO, un CUERPO TOTAL. Cada uno de nosotros somos miembros vivos, o células vivas, de ese organismo maravilloso llamado CUERPO MÍSTICO DE CRISTO (místico quiere decir “misterio”); un Cuerpo que va creciendo cada vez que se INCORPORA un nuevo miembro por el Bautismo.

  1. San Pedro explicaba esta misma verdad de fe con otra metáfora: la de las PIEDRAS que, unidas entre sí, forman un edificio, un templo (1Pe 2, 4-5). Pero esta imagen es menos clara, quizás. Un edificio no “vive”, por eso San Pedro en su Carta nos llama a los cristianos “piedras vivas”, como queriendo explicarse mejor.
  2. AHORA BIEN, cada uno de nosotros debería pensar que puesto que participo de la vida de Cristo porque estoy INJERTADO en El; puesto que su “savia” divina CIRCULA por mi persona, esta verdad de fe puede cambiar mi vida; DEBE CAMBIARLA. Esta verdad de nuestra fe cristiana nos lleva a unas consecuencias prácticas impresionantes.

Pero eso se verá en la próxima entrega.

 

 

Algunas citas bíblicas para considerar:Jn 15, 1-11; Rom 12, 4-21.