LA LIMOSNA DESDE LA PALABRA DE DIOS

by AdminObra

La limosna en la Iglesia: aun cuando sean necesarios ciertos gestos gratuitos para impedir que se confunda el Evangelio del Reino con la extinción del pauperismo, todavía hay que socorrer a nuestro prójimo para alcanzar al “esposo que nos ha sido arrebatado”.

¿Cómo celebrar el sacramento de la Comunión Eucarística sin compartir fraternalmente los propios bienes?

Ahora bien, la limosna puede tener un alcance todavía más vasto y significar la unión de todos los cristianos. ¿En qué sentido? Es lo que San Pablo quiere decir cuando da un nombre sagrado a la cuestación, a la colecta que hace en favor de la Iglesia madre de Jerusalén: es un ministerio, una “liturgia” incluso. En efecto, para colmar el foso que comenzaba a cavarse entre la Iglesia de origen pagano y la Iglesia de origen judío, se preocupa Pablo para traducir en limosnas sustanciosas la unión de estas dos categorías de miembros del mismo Cuerpo de Cristo; ¡con qué ardor pronuncia un verdadero “sermón de la caridad” destinado a los corintios!

Hay que aspirar a establecer la igualdad entre los hermanos, imitando la liberalidad o generosidad de Cristo; para que Dios sea glorificado hay que “sembrar abundantemente”, pues “Dios ama al que da con alegría”.

*Estas tres entregas han sido entresacadas de la voz “Limosna” del Vocabulario de Teología Bíblica que el sacerdote francés Claude Wiéner ha escrito.