Hoy, 5 de abril, la Iglesia celebra a:

by AdminObra
  1. Santa IRENE, virgen y mártir. En Tesalónica. Por haber ocultado los libros sagrados, en contra de la orden del emperador Diocleciano, fue conducida a un lupanar y después quemada. (204).
  2. Santa FERBUTA, viuda. En Seleucia. Hermana de San Simeón, obispo. Fue martirizada en tiempo del rey Sapor II. (342).
  3. Santos MÁRTIRES, ciento once varones y nueve mujeres. En Seleucia. Quemados vivos por no renegar de Cristo. (344).
  4. Santos MÁRTIRES. En Mauritania. Bajo la persecución de Genserico, rey arriano, recibieron la muerte el día de Pascua. El lector que cantaba el “aleluya” en el púlpito murió con una flecha en la garganta. (s. V).
  5. San GERALDO, abad. En Aquitania. Habiendo ingresado en el monasterio de Corbie, fue elegido después abad de Laon, pero, pasado un tiempo, tras varias peregrinaciones santas, se retiró a la espesura del bosque. (1095).
  6. San ALBERTO, obispo. En Apulia. Dedicó su vida a la oración continua y a buscar el bien para los pobres. (1127).
  7. San VICENTE FERRER, presbítero. Bretaña Menor. Dominico. Español de nacimiento. Recorrió incansable los caminos de Occidente en favor de la paz y la unidad de la Iglesia, predicando en innumerables pueblos el Evangelio de la penitencia y la venida del Señor. (1419).
  8. Santa CATALINA THOMAS, virgen. Mallorca. Habiendo ingresado en la Orden de Canonesas Regulares de San Agustín, destacó por su humildad y la abnegación de la voluntad. (1574).
  9. Santa MARÍA CRESCENCIA HÖSS, virgen. En Baviera. Ingresó en la Tercera Orden Regular de San Francisco y procuró comunicar a los demás el fervor del Espíritu Santo. (1744).

 

Recordamos especialmente a SANTA JULIANA de MONTE CORNILLÓN

Juliana nació en el pequeño pueblo de Retine, Lieja, en 1193, en una familia acomodada.

A los cinco años había perdido a sus padres, quedando a cargo de su familia, que la llevó para su educación al pensionando del monasterio de religiosas agustinas de Monte Cornillón, en Lieja.

Tenía Juliana unos quince años cuando decidió abrazar la vida religiosa y pidió a la comunidad donde había sido educado que la aceptara.

Para entonces ya era capaz de leer y traducir libros en latín y en francés.

Procuró desde el principio ser una santa religiosa, dedicada a la oración y entregada también a la mortificación y a la penitencia.