Hoy, 29 de enero, la Iglesia celebra a:

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  1. San SARBELIO, presbítero, y BEBAIA, su hermana, mártires. En Edesa, Turquía. Bautizados por san Barsimeo fueron martirizados posteriormente. (250).
  2. Santos PAPÍAS y MAURO, mártires. Soldados. En Roma. (s. III).
  3. San CONSTANCIO, obispo. En Perugia. (s. III).
  4. Santos JUVENTINO y MAXIMINO, mártires. En Antioquía de Siria. Durante la persecución del emperador Juliano, el Apóstata. (363).
  5. San VALERIO, obispo. En Tréveris. Actual Bélgica. (ss. III/IV).
  6. San AFRAATES, anacoreta. En Antioquía de Siria. Nacido persa. Siguió las huellas de los Reyes Magos y se convirtió al Señor en Belén. Se retiró a Edesa, donde vivió en una pequeña casa fuera de las murallas. Más tarde defendió la fe católica ante los arrianos. (378).
  7. San GILDAS, el “SABIO”, abad. En la Bretaña Menor. Se enfrentó a la maldad de príncipes y clérigos ante las calamidades del pueblo. Fundó un monasterio. Murió en la Isla de Houat. (570).
  8. San SULPICIO SEVERO, obispo. En Bourges. De familia senatorial. De gran sabiduría. Por su celo pastoral se empeñó en restaurar la disciplina. Fue ensalzado por San Gregorio de Tours. (591).
  9. Beata VILANA delle BOTTI, madre de familia. En Florencia. Tras abandonar la vida mundana que llevaba, vistió el hábito de las Hermanas de la Penitencia de Santo Domingo y se distinguió por su asidua meditación de Cristo crucificado, por su austeridad de vida y por solicitar limosna en las calles a favor de los pobres. (1361).

Hoy destacamos a la BEATA BOLESLAVA MARÍA LAMENT

Nació en Polonia en 1862. Deseosa de ejercer la caridad, se trasladó a la capital, se hizo terciaria franciscana y se dedicó a atender a los pobres.

Marchó después a Bielorrusia donde en 1905, en un difícil momento político, fundó la Congregación de Religiosas Misioneras de la Sagrada Familia, para fomentar la unión de los cristianos, ayudar a los marginados y educar cristianamente a los jóvenes.

Superó grandes dificultades durante la Revolución Rusa y la II Guerra Mundial, pero nunca se desalentó y prosiguió su apostolado.

También tuvo problemas de salud, como la parálisis que le afectó los últimos años

Murió en su patria en 1946.