Hoy, 27 de enero, la Iglesia celebra a:

by AdminObra
  1. San JULIÁN, mártir. En Lacio. Padeció bajo el emperador Antonino. (s. II).
  2. San JULIÁN, obispo. En la Galia Lugdunense. Considerado el primer obispo del lugar. (s. III).
  3. Santa DEVOTA, virgen y mártir. La Isla de Córcega. (s. III).
  4. San MARINO, abad. En la Galia. (550).
  5. San VITALIANO, papa. En Roma. Trabajó incansablemente por la salvación de los anglos. (672).
  6. San TEODORICO, obispo. En Borgoña. Obispo de Orleans que mientras viajaba a Roma falleció en peregrinación. (1022).
  7. San GILDUINO, diácono. Cerca de Chartres. Designado obispo cuando aún era muy joven se consideró indigno y renunció a este honor ante el papa Greglrio VII, y a su regreso de Roma, enfermó al llegar a casa y falleció. (1077).
  8. Beato JUAN, obispo. En Thérouanne, Francia. Siendo canónigo regular fue designado obispo gobernando su sede durante más de treinta años; resistió a los simoníacos y fundó ocho monasterios de canónigos y monjes. (1130).
  9. Beato MANFREDO SETTALA, presbítero y eremita. En Como. (1217).
  10. Santa ÁNGELA de MÉRICI, virgen. En Lombardía, Italia. Primero fue terciaria franciscana, y reunió a varias jóvenes para instruirlas en obras de caridad. Más tarde instituyó una orden de mujeres llamada de Santa Úrsula, con la finalidad de vivir una vida de perfección en el mundo y enseñar los caminos del Señor a las adolescentes. (1540).
  11. Beata ROSALÍA du VERDIER de la SORINIÈRE, virgen y mártir. En Angers. Monja. Guillotinada durante la Revolución Francesa. (1794).
  12. San JUAN MARÍA “MUZEO”, mártir. En Uganda. Era servidor del rey y, convertido al cristianismo, en tiempo de persecución no quiso huir, sino que confesó su fe en Cristo por lo que fue decapitado. Fue la última víctima de la persecución. (1887).
  13. Beato JORGE MATULAITIS, obispo. En Kaunas, Lituania. Fundador de la Congregación de Clérigos de Hermanas Pobres de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. (1927).

 

Hoy destacamos a SAN ENRIQUE DE OSSÓ Y CERVELLÓ

Nació en Tarragona en 1840.

Quiso ser sacerdote, pero encontró la oposición de la familia.

Su madre, cuando ya estaba moribunda, pidió que dejaran a su hijo hacer los estudios eclesiásticos. Sería ordenado en 1867.

Fue enviado al seminario como prefecto y profesor. Tuvo tiempo para hacer labor de catequesis, que era su tarea favorita.

Maduró la idea de crear una nueva congregación femenina, nutrida del espíritu teresiano, que se dedicara a la educación católica de la niñez y de la juventud, y consiguió encontrar un grupo de jóvenes piadosas que se mostraron dispuestas a secundar su proyecto.

Con ellas fundó en 1876 la Compañía de Santa Teresa de Jesús. Consciente de su trascendencia, su otra ilusión era la prensa católica, y la fomentó cuanto pudo, con excelentes resultados.

A todos admiraba su género personal de vida. Era hombre de asidua e intensa oración, que vivía con la mayor austeridad y trataba a todos con exquisita caridad que atraía los corazones, no perdiendo ninguna oportunidad de hacer apostolado y ejercer su profundo celo sacerdotal y apostólico.

Obligado a dejar su fundación, pasó los últimos años de su vida retirado en un convento de los Hermanos Menores franciscanos. Murió en Valencia en 1896.

Es patrono de los catequistas.