Hoy, 20 de enero, la Iglesia celebra a:

by AdminObra
  1. San FABIÁN, papa y mártir. Siendo laico fue llamado al pontificado por inspiración divina. Dio ejemplo de fe y virtud. Sufrió martirio con Decio. (250).
  2. San FRUCTUOSO, obispos, y EULOGIO y AUGURIO, diáconos y mártires. Tarragona, Hispania Citerior. En tiempo de los emperadores Valeriano y Galieno, después de haber confesado la fe en los interrogatorios, fueron llevados al anfiteatro, y allí, en presencia de los fieles y con voz clara, el obispo oró por la paz de la Iglesia, y consumaron los tres su martirio en medio del fuego, y puestos de rodillas y en oración. (259).
  3. San SEBASTIÁN, mártir. Nació en Milán. En Roma sufrió martirio. (s. IV).
  4. San ASCLA, mártir. En la Tebaida, Egipto. Fue llevado al gobernador para ser interrogado, y después de las torturas fue arrojado al río. (s. IV).
  5. San NEÓFITO, mártir. En Bitinia, Turquía. (s. IV).
  6. San EUTIMIO, abad. En Palestina. Nació en Armenia. Se consagró a Dios ya en la infancia. Vivió en soledad. Dio ejemplo de observante y disciplina, humildad y caridad. (473).
  7. San WULFSTANO, obispo. En Worchester, Inglaterra. Pasó del claustro al episcopado. Visitó incansablemente las parroquias, ocupándose de erigir iglesias, fomentar los estudios y condenar los abusos. (1095).
  8. Beato BENITO RICÁSOLIA, eremita. En la Toscana. Benedictino. (1107).
  9. San ENRIQUE, obispo y mártir. Upsala, Finlandia. Nació en Inglaterra. Se le confió la tarea de regir la Iglesia de Upsala. Se dedicó con empeño a evangelizar a los finlandeses. Fue herido de muerte por un homicida, al que había tratado de corregir según la disciplina de la Iglesia. (1157).
  10. Santa EUSTOQUIA CALAFATO, virgen y abadesa. En Sicilia. Clarisa. Se dedicó con todas sus fuerzas a restaurar la primitiva disciplina de la vida regular según el ejemplo de San Francisco. (1485).
  11. San ESTEBAN MIN KUK-KA, mártir y catequista. En Corea. Decapitado en la cárcel. (1840).
  12. Beata MARÍA CRISTINA de la INMACULADA, virgen. En Nápoles. Dedicó su vida a la formación cristiana de los niños y fundó la Congregación de Religiosas Víctimas Expiatorias de Jesús Sacramentado, con lo cual promovió intensamente la adoración a la Eucaristía. (1906).

Hoy recordamos especialmente al Beato CIPRIANO IWENE TANSI

Iwene Tansi nació en Aguleri, cerca de Onitsha, Nigeria, en el año 1903. Fue bautizado a la edad de 9 años con el nombre cristiano de Miguel. Su bautismo le afectó profundamente a pesar de sus pocos años, y chocó con sus padres no-cristianos, al atreverse a destruir su ídolo personal, dado tradicionalmente a los niños varones en el momento de nacer.
Después de trabajar por varios años como maestro y catequista, entró en el seminario en 1925, donde dejó una impresión perdurable por su entrega, por su celo por el Reino de Dios y por su intenso espíritu de oración. Fue ordenado sacerdote en el 1937 para la diócesis de Onitsha.
Como sacerdote, trabajó sin reposo y con toda su alma durante 13 años para aliviar las necesidades espirituales y materiales de su pueblo. Tenía que caminar a pie para visitar las aldeas y las capillas de su grande parroquia. Luego pasaba días enteros en el confesionario. Prestaba atención especial a la preparación adecuada para el matrimonio, contra la tradición, muy difundida entre los paganos de aquel entonces, de «matrimonios provisorios». La gran cantidad actual de cristianos en muchas aldeas de la tribu igbo testimonia su celo sacerdotal.
Sin embargo y a pesar de todo lo que hacía, el P. Tansi sentía la llamada a servir a Dios de una manera más directa en una vida de oración y contemplación, con el deseo también de traer a Nigeria la vida monástico- contemplativa. Así, en el año 1950, su obispo le dejó libre para probar su vocación cisterciense en la abadía de Mount Saint Bernard, cerca de Nottingham en Inglaterra. En el monasterio se llamaba «Padre Cipriano». El cambio total de vida, especialmente el vivir bajo la obediencia después de haber sido un líder de su pueblo, el cambio de clima, de comida y, sobre todo, el cambio brutal de cultura ponían a prueba su vocación, pero estaba convencido de estar allí donde Dios lo quería. El Padre Mark Ulogu, que fue más tarde Abad de Bamenda, vino el año siguiente.
En el año 1962 Mount Saint Bernard decidió hacer una fundación en Africa, pero, por varias razones, se estableció cerca de la ciudad de Bamenda en Camerún, país vecino del Nigeria. Aunque había sido nombrado maestro de novicios para la fundación, Padre Cipriano, ya muy enfermo, no pudo ir. Murió el 20 de enero de 1964, pocos meses después de la salida de los fundadores.