Hoy, 15 de marzo, la Iglesia celebra a:

by AdminObra
  1. San MENIGNO, batanero. En Helesponto, Turquía. (250).
  2. San ZACARÍAS, papa. Gobernó la Iglesia con desvelo y prudencia, pues frenó el ímpetu de los lombardos, indicó el recto orden a los francos, proveyó de iglesias a los germanos y procuró el entendimiento con los griegos. (752).
  3. Santa LEOCRICIA, virgen y mártir. En Córdoba. Nació en familia musulmana. Ocultamente abrazó la fe, y detenida en casa junto con San Eulogio, cuatro días después del martirio de éste, fue decapitada. (859).
  4. San SISEBUTO, abad. En Burgos. (1086).
  5. Beato GUILLERMO HART, presbítero y mártir. En York. Ordenado en el Colegio Romano de los Ingleses, en tiempo de la reina Isabel I, fue ahorcado y descuartizado por haber persuadido a algunos de abrazar la fe católica. (1583).
  6. San CLEMENTE MARÍA HOFBAUER, presbítero. En Viena. Redentorista. Trabajó admirablemente por la propagación de la fe y la reforma de la disciplina eclesiástica. Preclaro por su ingenio como por sus virtudes, impulsó a entrar en la Iglesia a no pocos varones prestigiosos en las ciencias y en las artes. (1820).
  7. Beato JUAN ADALBERTO BALICKI, presbítero. En Przemysl, Polonia. Se dedicó con ardor al ejercicio de su ministerio en favor del pueblo de Dios, y demostró una especial disposición para predicar el Evangelio y asistir a las jóvenes descarriadas. (1948).
  8. Beato ARTÉMIDES ZATTI, religioso. En Viedma, Argentina. Salesiano. Se distinguió por su celo misionero. Establecido en Patagonia, pasó toda la vida en un hospital de la región, ayudando con fortaleza de ánimo, paciencia y humildad a los necesitados. (1951).

 

Hoy destacamos a SANTA LUISA de MARILLAC

Nació en París en 1591. Hija natural de un noble. Para su educación fue enviada interna al convento de las Dominicas de Poissy, donde era monja una tía suya.

Adquirió una buena cultura aprendiendo a leer, escribir y pintar.

Muerto su padre en 1604, la familia le propuso para esposo al secretario de la reina. Se casaron en 1613.

Ese mismo año nació su hijo Miguel, y se mostró enseguida como buena esposa y buena madre, muy piadosa y muy compasiva con los pobres.

ronto tuvo problemas por el carácter de su hijo, y hubo de pasar por la desgracia de que su marido perdiera el trabajo. Para salvar la situación de la familia se colocó con unos parientes suyos. Su marido, además, enfermaría. Lo cuidó hasta su muerte en 1625.

Mientras tanto, Luisa se había puesto en contacto con San Francisco de Sales, por entonces en París. Le manifestó algunas dudas personales.

Antes de enviudar, en 1623, había visto claro que si su esposo moría se dedicaría al servicio de los pobres.

Pondría a su hijo en el colegio que regentaban los Padres Paúles, y así conocería a San Vicente de Paúl. Bajo su dirección renovó el voto de viudedad que tenía hecho, y añadió los votos de pobreza, castidad y obediencia, dispuesta a vivir como una religiosa en medio del mundo.

Se haría cargo de la dirección de las Damas de la Caridad, grupos de mujeres de buena voluntad que trabajaban en las parroquias al servicio de los pobres. En permanente contacto con San Vicente, Luisa aprendió los criterios evangélicos con los que hay que tratar a los pobres, y llegaron ambos a la conclusión de que era necesaria una compañía de mujeres consagradas a Dios, pero sin votos canónicos ni ser formalmente monjas, que estuvieran dispuestas a pasar la vida entera dedicadas a socorrer a los necesitados y a los enfermos y practicar toda clase de obras de misericordia.

Así surgió la institución Hijas de la Caridad, que San Vicente puso en manos de Luisa.

Ella se entregó por completo a su formación y logró abrir por toda Francia cuarenta casas de Hijas de la Caridad.

Murió santamente en 1660.