CUARTA ANTÍFONA DE LA “O”

by AdminObra

CUARTA ANTÍFONA DE LA “O”: Oh, Llave de David y Cetro de la Casa de Israel, que abres y nadie puede cerrar, cierras y nadie puede abrir, VEN y libra a los cautivos que viven en tinieblas y en sombra de muerte.

La llave sirve para cerrar y para abrir. El cetro es el símbolo del poder.

Lo que Isaías anunciaba para un administrador de la Casa Real (Is 22, 22), el Nuevo Testamento lo entiende sobre todo de Jesucristo: el Cordero que es digno de abrir los sellos del Libro de la Historia (Ap 5, 1-9), y en general, “el que tiene la llave de David: si Él abre, nadie puede cerrar; si Él cierra, nadie puede abrir” (Ap 3, 7).

Para nosotros, invocar a Jesús como Llave es pedirle que abra la puerta de nuestra cárcel y nos libere de todo cautiverio, de la oscuridad, de la muerte.