CONSIDERACIONES SOBRE JESÚS NAZARENO – 2

by AdminObra

Sin entrar en demasiados detalles históricos, decir que durante la segunda mitad del siglo XVIII esta tendencia a referirse a Jesucristo como “Nuestro Padre Jesús” se va a extender por doquier, continuándose sin interrupción e incorporándose a la propia denominación de las hermandades. Se puede comprobar en dos tipos de publicaciones: las novenas y los estatutos.

Y así durante ya toda esa segunda mitad del siglo.

En el siglo XIX este uso se ha extendido ya por toda la geografía española. Como detalle, referir un librito en honor a la Virgen del Pilar en el que incluyen unos “coloquios” entre Ella y “Nuestro Padre Jesús Nazareno”.

Esta expresión, aunque se usa habitualmente en el caso de las imágenes de Jesús Nazareno, no es exclusiva. Aparece también referida a otras imágenes de Cristo, como “atado a la columna”, o en el paso del “Ecce Homo”. Con todo, el más conocido es el de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, o de Medinaceli, venerado en Madrid, cuya devoción, custodiada por los Padres Trinitarios, se extendió por toda España, e incluso fuera. La “Esclavitud de Nuestro Padre Jesús Nazareno” se erigió en Madrid en 1710 y posteriormente en otras muchas localidades, normalmente en los conventos trinitarios, como en Barcelona en 1742, en Zaragoza en 1757. En 1818, la Justicia Real Ordinaria de Pontevedra concedía licencia para que se pidiera limosna para el “culto y reverencia de la milagrosa imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno Rescatado, que se venera en su capilla de la parroquial de San Bartolomé”.

En cualquier caso, parece que nunca se usa este título de “Padre” refiriéndose a imágenes en las que Cristo está ya crucificado, en cuyo caso es siempre, y solo, “el Señor”.

Continuará…