CASTIDAD Y VIRILIDAD EN SAN JOSÉ – 3

by AdminObra

(Una aproximación con Fabrice Hadjadj)

“La virilidad como forma masculina de la castidad no es la indiferencia ni la invulnerabilidad del caparazón. El invulnerable no ama. El indiferente jamás discute. El que es viril, el que ama y desea a aquella a quien no comprende, se expone inevitablemente a la pelea doméstica. Pero resiste en medio de ella como el hierro golpeado por el martillo, como el fuego avivado por el atizador.

Esa resistencia no solo deja espacio al misterio de la mujer. De un modo indisociable, deja espacio al misterio del hijo. Así vincula Agustín la paternidad de San José a su castidad (Sermón 51, 26): ‘¿Por qué no iba a recibir el marido, sin perder su integridad, lo que había concebido su esposa de la misma manera? Como no perdió su integridad aquella esposa, así tampoco aquel marido. Y como ella era madre e íntegra, así también él era padre íntegro. Quien dice: ‘No debió llamársele padre, porque no engendró al hijo como los demás¡, en la procreación de los hijos busca satisfacer la concupiscencia, no el afecto de la caridad’.

El esposo casto es un padre casto: un padre auténtico que reconoce en sus hijos a los portadores de un futuro y de una libertad que no son los suyos”.