BREVES MEDITACIONES CUARESMALES (Benedicto XVI)

by AdminObra

La Cuaresma es un tiempo propicio para aprender a permanecer con María y Juan, el discípulo predilecto, junto a Aquel que en la Cruz consuma el sacrificio de su vida por toda la humanidad. Por tanto, con una atención más viva, dirijamos nuestra mirada, en este tiempo de penitencia y de oración, a Cristo crucificado que, muriendo en el Calvario, nos reveló plenamente el amor de Dios.

En el misterio de la Cruz se revela plenamente el poder irrefrenable de la misericordia del Padre celeste. Para reconquistar el amor de su criatura, aceptó pagar un precio muy alto: la sangre de su Hijo Unigénito. La muerte, que para el primer Adán era signo extremo de soledad y de impaciencia, se transformó de este modo en el acto supremo de amor y de libertad del nuevo Adán.

Así pues, podemos afirmar, con San Máximo el Confesor, que Cristo “murió, si así puede decirse, divinamente, porque murió libremente”.