EXPOSICIÓN PROLONGADA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO

by AdminObra

También en Pascua sentimos la invitación del Corazón palpitante, porque vive, del Hijo de Dios a acompañarlo en la Hora Santa con nuestra adoración.

Hora Santa que escogemos en función de nuestros quehaceres, pero que hemos de intentarle ofrecerle al Señor contemplando cuál ha sido el motor del darse “sin medida” por todos nosotros, esto es, su Corazón de Hijo, su Corazón de Siervo, su Corazón de Cordero.

En compañía con Jesús, y con Jesús acompañado, en una suerte de “vigilia” de consuelo, hacemos nuestras sus palabras “¡Orad!” que dirigía a sus discípulos más cercanos en Gesetmaní, aprendiendo que la oración es el camino inevitable para la misión.

Acércate a Jesús, que seguro te espera y se alegra de verte tan acercándote a Él, para consolándolo, seas consolado; para que apagando su “sed”, Él apague la tuya.