Hoy, 23 de enero, la Iglesia celebra a:

by AdminObra
  1. Santa EMERENCIANA, mártir. En Roma. (s. IV).
  2. Santos CLEMENTE, obispo, y AGATÁNGELO, mártires. En Ankara. (s. V).
  3. San AMASIO, obispo. En Campania. (356).
  4. San ILDEFONSO, obispo. Toledo. Fue monje y rector de su cenobio. Autor fecundo de libros y de textos litúrgicos. Se distinguió por su gran devoción a la Santísima Virgen María. (667).
  5. San MAIBONDO, peregrino y eremita. En Borgoña. Nació en Irlanda. Fue asesinado por unos ladrones. (s. VIII).
  6. San ANDRÉS CHONG HWA-GYONG, catequista y mártir. En Seúl. Colaboró con el santo obispo Lorenzo Imbert haciendo de su casa un refugio para los cristianos y, por ello, fue herido cruelmente y estrangulado en la cárcel. (1840).

Hoy recordamos especialmente a los SANTOS SEVERIANO y ÁQUILA

La inscripción de estos dos mártires no tiene más datos que los consignados en el elogio, pero es muy antigua, y aparece en casi todos los martirologios históricos, dependientes siempre de una misma fuente, lo que se sabe porque aquella fuente antigua puso erróneamente como nombre de la ciudad «Neocesarea de Mauritania» en vez de «Cesarea de Mauritania», como es lo correcto, tal como se ha corregido en el elogio de la edición actual del Martirologio Romano. La ciudad de Cesarea de Mauritania, capital de la Mauritania Cesariense, es la actual ciudad y puerto de Cherchel, en Argelia.

Los martirologios medievales de Galesinio y de Canisio añaden que junto a ellos fue martirizado un hijo llamado Floro, pero esto no proviene de ninguna fuente antigua, sino más bien de una conjetura de Galesinio, que Canisio copió, ya que en algún manuscrito aparecían Severiano y Aquila inscriptos en un grupo de mártires romanos, donde también había un mártir llamado Floro. Los que siguen habitualmente estas lecturas verán que no es nada extraño que sobre la base endeble de una mala inscripción, a lo largo de la historia se hayan dicho y repetido errores interpretativos. Es importante conocer esos vericuetos, porque en muchos casos esas interpretaciones han dado lugar a iconografías o leyendas.

Lo cierto es que lo que nos dice el elogio de hoy es todo lo que sabemos de estos esposos cristianos, mártires, que murieron por el fuego, en alguna de las inumerables persecuciones que hubo en el norte de África, y cuya fecha cierta es imposible de determinar.