EL “PRÓLOGO” DEL EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

by AdminObra

El famoso “prólogo” con el que se inicia el Evangelio san Juan (Jn 1, 1-18) sirve como anticipo a todo el propio Evangelio y son, al mismo tiempo, un himno de alabanza a Jesucristo.

Incluye los grandes temas que se desarrollarán a lo largo de la narración evangélica: Jesús es el Verbo eterno de Dios (su Palabra, expresión de su Pensamiento), que, enviado al mundo comunica a los hombres, mediante sus palabras y sus obras, la verdad sobre Dios y sobre El mismo y la vida divina o vida eterna.

En la plenitud de los tiempos, la manifestación de Dios se hace a través de la Humanidad de Jesucristo, ya que El es la imagen visible de Dios invisible. Es la revelación máxima de Dios en este mundo.

También, en cuanto prólogo, se incluyen a quienes han sido testigos de la vida terrena de Cristo –Juan el Bautista y los que han creído en El- y a quienes lo han rechazado.

Como himno a Jesucristo, estos versículos proclaman la divinidad y eternidad del Verbo, su participación en la obra creadora, su acción de iluminar interiormente a los seres racionales, su venida al mundo y su rechazo por parte de éste, los dones que otorga a quienes lo reciben, la debilidad con la que habitó entre nosotros manifestando en ella su gloria divina y la misericordia salvadora de Dios que sólo El puede dar a conocer.

En definitiva, nos anuncia quién es realmente Jesucristo, de dónde procede, cómo ha venido al mundo, y qué ha hecho en favor de los hombres. Para ello presenta a Jesucristo de manera similar a como se habla de la Sabiduría de Dios en el Antiguo Testamento: personificada, eterna, partícipe en la creación e instrucción de los hombres.