SÁBADO IV CUARESMA

by AdminObra

En este nuevo día cuaresmal, en el que nos encontramos en la Palabra de Dios, y de una forma muy nítida, con la persecución y las maquinaciones ejercidas contra el “justo”, se nos invita a contemplar lo siguiente, y es que Jesús, que vino de Galilea, es nuestro “modelo”, que nos llama a ser sus discípulos y a seguirle: con su anonadamiento, nos ha dado un ejemplo que imitar; con su oración, atrae a la oración; con su pobreza, llama a aceptar libremente la privación y las persecuciones.

Ya Jesús experimentó esta persecución cuando recién nacido hubo de huir a Egipto, con lo cual iba experimentando en su carne mortal la oposición de las tinieblas a su Misión.

Dice el Catecismo que “toda la vida de Cristo estará bajo el signo de la persecución”. Y “los suyos la comparten con Él”.

También nosotros experimentamos la oposición de las tinieblas cuando queremos ser buenos discípulos de Jesús y de la Iglesia. Por eso es bueno que vivamos más la sobriedad de vida teniendo como modelo a un Jesús pobre, porque el perseguido es un pobre, un pobre de Dios.

Qué Dios nos ayude a entender la pobreza no como carencia, sino como virtud y como medio para estar unidos a un Cristo pobre y perseguido.