A la “Rerum novarum” habían precedido otras dedicadas a enseñanzas de carácter político y más adelante irían apareciendo otras. En este contexto hay que recordar en particular la encíclica “Libertas” (1888), ya citada, en la que se ponía de relieve la relación intrínseca de la libertad humana con la verdad, de manera que una libertad que rechazara vincularse con la verdad caería en el arbitrio y acabaría por someterse a las pasiones más viles y destruirse a sí misma. En efecto, ¿de dónde derivaban todos los males frente a los cuales quiso reaccionar la “Rerum novarum”, sino de una libertad que, en la esfera de la creatividad económica y social, se separa de la verdad del hombre?
El Pontífice se inspiraba, además, en las enseñanzas de sus predecesores, en muchos documentos episcopales, en estudios científicos promovidos por seglares, en la acción de movimientos y asociaciones católicas, así como en las realizaciones concretas en campo social, que caracterizaron la vida de la Iglesia en la segunda mitad del siglo XX.
