MARTES V CUARESMA

by AdminObra

Seguimos dando pasos en el itinerario cuaresmal. Y empiezan a ser los últimos. Falta menos y hemos de apurar el paso y subir la intensidad penitencial. Ante el cansancio y el empuje del ambiente, nos fijaremos en la Cruz en este día. Siempre nos fijamos en la Cruz. O siempre deberíamos fijarnos en el Crucificado. Siempre. Y contemplarlo con ojos de fe. Entonces se entenderá qué dice el Catecismo al respecto, que es lo que sigue que “el amor hasta el extremo es lo que ha dado valor de redención y de reparación, de expiación y de satisfacción al sacrificio de Cristo”.

El amor hasta el extremo de Jesús lo celebraremos en el cercano Jueves Santo. Ese modo de amar del Corazón de Jesús a lo largo de toda su vida, ya desde la Encarnación, le ha otorgado a su muerte en Cruz todo el valor salvífico anunciado desde el inicio del poder de las tinieblas.

Es lo que debemos meditar con calma, que Jesús me ha conocido y me ha amado en todo el acto de ofrenda magna que es la vida del Señor entre nosotros. Me ama y me salva.

Consideremos estos días ante un crucifijo, cuánto me amó Jesucristo. Cuánto me conoce y cuánto me ama. Cuánto ha padecido por mi amor. El amor que me tiene y el amor que me reclama. Medita esto muchas veces.