MARTES IV CUARESMA

by AdminObra

Como nos enseña el Catecismo, el Bautismo no sólo purifica de todos los pecados, sino que hace al neófito “una nueva criatura”, un hijo adoptado por Dios que ha sido hecho partícipe de la naturaleza divina, lo cual es mucho decir, miembro de Cristo como bien sabemos, coheredero de su misma Gloria, y templo del Espíritu Santo.

Dios nos acoge, nos asimila, nos adopta, nos invade, nos habita, nos conquista, nos purifica, nos legitima, nos justifica, nos purifica, nos hace suyos.

Grandes mercedes que tenemos que meditar en este tiempo que ha adquirido una tonalidad muy bautismal.

Meditemos la grandeza de este sacramento en estos días, y consideremos qué supone poder decir “¡Padre!”