LA SAGRADA ESCRITURA, PALABRA DE DIOS

by AdminObra

La Revelación de Dios al hombre ha culminado cuando “al llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para redimir a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” (Gal 4, 4).

Dios se ha dado a conocer de manera plena mediante la Encarnación de su Hijo. Esto muestra la admirable “condescendencia” de la Sabiduría eterna, para que conozcamos la inefable benignidad de Dios, y de cuánta adaptación ha empleado al revelarse al hombre haciéndose verdaderamente hombre para poder comunicarse con nosotros (DV 13). Esta misma condescendencia divina se refleja en la Revelación a través de la Escritura. De ahí que la naturaleza de la Sagrada Escritura sólo se comprende en analogía con el Verbo Encarnado (DV 13).

En la Sagrada Escritura “las palabras de Dios expresadas con lenguas humanas se han hecho semejantes al habla humana, como en otro tiempo el Verbo del Padre Eterno, tomando la carne de la debilidad humana, se hizo semejante a los hombres” (DV 13).

Como se nos ha dado del Hijo de Dios en la Humanidad verdadera de Jesús, así se nos ha comunicado la Palabra de Dios en el lenguaje humano de la Sagrada Escritura. La Encarnación del Verbo en el seno de la Virgen por obra del Espíritu Santo es anunciada previamente y proclamada después por Dios mismo en las Sagradas Escrituras que, surgidas bajo la inspiración del Espíritu Santo en el seno del pueblo de Israel y de la Iglesia, comunican la Palabra de Dios en lenguaje humano.