JUEVES V CUARESMA

by AdminObra

En este nuevo día cuaresmal y de pasión, nos encontramos con el término clave para todos los cristianos y para toda la Iglesia evidentemente, que es el concepto “Alianza”, palabra que es pronunciada en el momento álgido del Sacrifico Santo de la Misa. Palabra que transe toda la Sagrada Escritura con todo lo que implica de intercambio de vidas, corazones, amores entre Dios y la criatura. Concepto que nos sitúa, inmediatamente, en el terreno de lo nupcial, que es el gran proyecto establecido desde siempre por el Creador con la criatura, con nosotros. Proyecto que empieza a abrirse en el tálamo del Calvario. Proyecto que ha de darse en el parte más noble del ser humano, que es lo indivisible del corazón.

Por eso, el Catecismo nos enseña que “el corazón es la morada donde yo estoy, o donde yo habito. Es nuestro centro escondido”, y también, “es el lugar de la decisión, en lo más profundo de nuestras tendencias psíquicas. Es el lugar de la verdad, allí donde elegimos entre la vida y la muerte. Es el lugar del encuentro, ya que, a imagen de Dios, vivimos en relación: es el lugar de la Alianza”. Así termina esta breve y bella enseñanza del Catecismo.

Efectivamente, el pacto, la alianza, el intercambio de amores, ha de tener lugar en el corazón, por ser el centro de la persona, el sagrario que tenemos cada uno de nosotros.

En estos días de Pasión, predisponiéndonos a la renovación de la Alianza establecida en el Calvario, y adelantada en el Cenáculo, revisemos el corazón de nuestra vida, y preparémoslo para renovar el pacto de unión con Cristo-esposo.

El corazón ha de ser la parte más sanada de nuestra persona que se consagre enteramente a Dios. Hagamos Alianza con Él.

En nuestro corazón sólo Dios, sólo Dios, sólo Dios.