JUEVES II CUARESMA

by AdminObra

Retomando el camino cuaresmal en este jueves II, la Palabra de Dios nos pide que consideremos el valor del concepto “confianza”.

Gracias a la confianza empeño mi vida por la causa de Dios. Pero la confianza se ve dañada, como dice el Catecismo, cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios. A partir de ese momento “dejamos morir en nuestro corazón la confianza hacia el que nos creó”, y empezamos a abusar de nuestra libertad. En esto consistió el primer pecado de la humanidad: desobedecer a Dios y desconfiar de su bondad.

Bien mirado, todo pecado consiste en no fiarse de los planes de Dios. Bien mirado, todo pecado consiste en preferirnos a nosotros mismos en primer lugar. Bien mirado, todo pecado consiste en elegirme a mí antes que a Dios. Bien mirado, todo pecado es fiarme sólo de mí, y nada de Dios.

Las consecuencias son dramáticas porque a partir de ese momento, además de otras actitudes, aparece el miedo a Dios; y no hemos sido creados para tener miedo a Dios (algo que no tiene nada que ver con el Santo Temor de Dios, no, esto es otra cosa), sino para confiar en Él.

Por eso, la Sagrada Escritura ensalza al que pone su confianza en Dios, y declara la condición de maldito de aquel que no lo hace, pues en el primer caso su vida brillará, y en el segundo caso, su vida consistirá en una acumulación de fracasos.

En Cuaresma eduquemos nuestro corazón para no tener miedo a Dios, estado propio de los que se empecinan en vivir alejados de Él, y sí para tener confianza en su Voluntad y en su Bondad, pues así la vida será un poco más feliz.