Hoy, 22 de marzo, la Iglesia celebra a:

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  1. San EPAFRODITO. Cooperador y compañero de San Pablo. (s. I).
  2. San PABLO, obispo y mártir. En Narbona. (s. III).
  3. Santos CALÍNICO y BASILISA, mártires. En Galacia, Turquía. (s. inc.).
  4. San BASILIO de ANCIRA, presbítero y mártir. En Galacia. Se opuso enérgicamente a los arrianos durante el imperio de Constancio, y durante el de Juliano fue apresado y conducido ante el prefecto el cual le hizo atormentar y matar por haber pedido públicamente a Dios que ningún cristiano abandonase la fe. (362).
  5. Santa LEA, viuda. En Roma. Sus virtudes las ensalzó San Jerónimo. (383).
  6. San BIENVENIDO SCOTIVOLI, obispo. En Las Marcas, Italia. El Papa Urbano IV lo eligió para la sede de Osimo. Promovió la paz entre los ciudadanos y, según el espíritu de los franciscanos, quiso morir en tierra desnuda. (1282).
  7. San NICOLÁS OWEN, presbítero y mártir. Londres. Durante muchos años creó refugios para acogida de sacerdotes, a causa de lo cual, bajo el reinado de Jacobo I, fue encarcelado y cruelmente torturado en el potro hasta morir. (1606).
  8. Beato FRANCISCO CHARTIER, presbítero mártir. En Angers. Durante la Revolución Francesa fue guillotinado por ser sacerdote. (1794).
  9. San AGUSTÍN ZHAO RONG, presbítero y mártir. En Sichuan, China. Fue encerrado en una cárcel por ser cristiano. Allí murió. (1815).
  10. Beatos MARIANO GÓRECKI y BRONISLAO KOMORWSKI, presbíteros y mártires. En Gdansk, Polonia. Fusilados por los nazis. (1940).

Hoy recordamos especialmente a SAN BASILIO de ANCIRA

A mediados del siglo IV, cuando arrianos y semi-arrianos propagaban sus herejías, Basilio era un sacerdote de Ancira, un hombre santo que había sido formado en la verdadera doctrina de la Iglesia católica, por el obispo san Marcelo. Después de que éste fue desterrado por el emperador Constancio, y un semi-arriano, llamado también Basilio, ocupaba la sede, impuesto por el emperador, el sacerdote Basilio no cesó de exhortar a su pueblo para que permaneciera fiel a la fe católica.
En 360, los arrianos radicales obtuvieron el dominio y no solamente depusieron al obispo semi-arriano, sino que ordenaron la degradación de san Basilio, al que prohibieron asistir a las asambleas religiosas. Sin embargo, desobedeciendo sus órdenes y apoyado por sus fieles, el santo ganó para su causa a muchos que habían sido engañados y defendió audazmente la fe, ante el mismo Constancio.
Cuando Juliano el Apóstata llegó al trono, la persecución abierta cesó temporalmente, pues el emperador confiaba en emplear métodos más sutiles para combatir a los cristianos y minar su fe. En algunos casos, sin embargo, se impacientó y permitió, aunque no exigió, el castigo de conocidos dirigentes cristianos. Basilio, quien continuaba sus esfuerzos contra la política imperial en Ancira, fue arrestado y acusado de sedición, de destrucción de aliares, de incitación al pueblo contra los dioses y de hablar irreverentemente contra el emperador y su religión.
Basilio hizo una valiente confesión y, tras de haber sido colgado por las muñecas, con pesas en los pies, se ordenó que desgarrasen sus carnes con garfios y fue arrojado en prisión y finalmente muerto. Este presbítero mártir no debe confundirse con su oponente, el más conocido obispo de Ancira.