Hoy, 20 de abril, la Iglesia celebra a:

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  1. San ANICETO, papa. En Roma. Recibió como huésped a San Policarpo. (166).
  2. Santos SULPICIO y SERVIANO, mártires. En Roma. (s. inc.).
  3. San SECUNDINO, mártir. En la Hispania Bética. (s. IV).
  4. San MARCELINO, obispo. En Embrún, Galia. Oriundo de África, convirtió a la fe de Cristo la mayor parte de la población de los Alpes Marítimos y fue ordenado obispo por San Eusebio de Vercelli. (374).
  5. San MARCIANO, monje. En Auxerre. (488).
  6. San TEODORO, el “Triquino”. En Constantinopla. Usó el cilicio con que se cubría, y llevó una admirable existencia en la soledad. (s. V).
  7. San ANASTASIO, obispo y mártir. En Antioquía de Siria. Durante el reino de Focas fue asesinado cruelmente por unos sicarios. (609).
  8. Santa HELIENA, virgen. En Campania. Firme en el seguimiento del Señor. Abrazó una vida solitaria, en la que sirvió a Dios en las necesidades de los religiosos y de los enfermos. (s. VII).
  9. San VIHÓN, obispo. En Osnabrück, Sajonia. Fue enviado por Carlomagno como abad para evangelizar la región y, ordenado obispo de esta iglesia, tuvo que sufrir mucho por Cristo. (804).
  10. Beato GERALDO de SALLES, eremita. En Poitiers. Dedicado a la vida penitente, fue un canónigo pobre y un eremita más pobre aún, ejemplo con el cual atrajo a muchos al amor de Dios y a la vida eremítica, y además fundó varias casas de canónigos regulares. (1120).
  11. Santa INÉS, virgen. En la Toscana. Vistió hábito de vírgenes a los nueve años, y a los quince, muy a su pesar, fue elegida superiora de las monjas de Procene. Más tarde fundó un monasterio sometido a la disciplina de Santo Domingo, donde dio muestras de una gran humildad. (1317).
  12. Beato SIMÓN RINALDUCCI de TODI, presbítero. En Emilia-Romaña. Ermitaño de San Agustín, que con su enseñanza y ejemplo edificó a los jóvenes estudiantes y a todo el pueblo de Dios. (1322).
  13. Beatos JACOBO BELL y JUAN FINCH, mártires. En Lancaster, Inglaterra. El primero de ellos era presbítero, aunque vivió durante veinte años en otra confesión hasta que se reconcilió con la Iglesia a instancias de una piadosa mujer, y el segundo, padre de familia, agricultor y catequista, por su fe estuvo encarcelado durante varios años y sufrió hambre y otras pruebas. Finalmente, ambos, alcanzaron el martirio. (1584).
  14. Beatos RICARDO SAGEANT y GUILLERMO THOMPSOM, presbíteros y mártires. En Londres. Condenados a muerte por haber entrado y permanecido en el país siendo sacerdotes. (1584).
  15. Beato MAURICIO MacKENRAGHTY, presbítero y mártir. Tras dos años encerrado en la cárcel por negarse a reconocer la autoridad de la reina sobre la Iglesia, fue llevado al suplicio. (1584).
  16. Beato ANTONIO PAGE, presbítero y mártir. En York. Hombre manso y humilde y honesto, que por ser sacerdote fue al suplicio. (1593).
  17. Beatos FRANCISCO PAGE, presbítero, y ROBERTO WATKINSON, presbítero. Mártires. El primero jesuita. En Londres. Este último había sido ordenado un mes antes, y ambos, por ser sacerdotes fueron ajusticiados en Tyburn. (1602).
  18. Beata CLARA BOSATTA, virgen. Como, Italia. Con la ayuda del Beato Luis Guanella, fundó la Casa de la Divina Providencia. (1887).
  19. Beato ANASTASIO PANKIEWICZ, presbítero y mártir. En Hartheim, Austria. Franciscano. Conducido a Dachau. (1942).

Hoy recordamos especialmente a SANTA INÉS

Nació en 1270 en la región de Toscana. Con tan sólo 9 años consiguió que su familia le permitiera vestir el pobre hábito de las monjas de Montepulciano.

Esta mujer debía ser extraordinaria ya que con tan sólo 15 años funda junto a otra mujer un monasterio, a 100 kilómetros de Montepulciano. Pero no sólo eso, es que el Obispo la nombró Abadesa de dicho convento con esa misma edad.

Desempeñó ese cargo durante 16 años, en los que tuvo que acudir a Roma en dos ocasiones. Una de ellas para pedir protección y ayuda a la Santa Sede, ante unos intentos de usurpaciones ilegítimas en el convento que había fundado.

Los habitantes de una región cercana a su convento, le suplican- debido a su fama de santidad y el bien espiritual que hacía- que funde otro convento. Ella acepta y tiene una especie de visión en la que se le aparecen Santo Domingo, San Francisco y San Agustín; cada uno subido a un barco. Es Santo Domingo el que le invita a subir al suyo, por lo que la Santa decide seguir las huellas de este santo.

Desde entonces sus monjas tendrán a los dominicos como ayuda espiritual. Inés muere en el año 1317, a los 49 años. Su cuerpo reposa en el convento de las dominicas de Montepulciano.

Su fama se extendió gracias a la biografía que hizo el beato Raimundo de Capua, y a la devoción que le tuvo Santa Catalina de Siena, nacida unos años después de su muerte.