Hoy, 2 de febrero, la Iglesia celebra a:

by AdminObra
  1. San FLÓSCULO, obispo. En Orleans. (500).
  2. San LORENZO, obispo. En Cantorbery. Sucesor de San Agustín. Convirtió al rey Edbaldo a la fe. (619).
  3. San BURCARDO, obispo. En Würzburgo, Alemania. Oriundo de Inglaterra, fue ordenado por San Bonifacio como primer obispo de la sede. (754).
  4. Beato SIMÓN FIDATI de CASSIA, presbítero. En Florencia. Ermitaño de San Agustín. Con sus palabras y escritos condujo a muchos a vivir con más fidelidad la vida cristiana. (1348).
  5. Beato PEDRO CAMBIANI de RUFFIA, presbítero y mártir. En el Piamonte. Por odio a la Iglesia fue asesinado en el claustro por los herejes después de celebrar la Misa. (1365).
  6. Santa CATALINA de RICCI, virgen. En la Toscana. Terciaria dominica. Se dedicó de lleno a la restauración de la religión. Logró, en buena medida, experimentar los misterios de la Pasión gracias a la asidua meditación. (1590).
  7. Santa JUANA de LESTONNAC, fundadora. Burdeos. Siendo niña rechazó los esfuerzos de su madre para dejar de ser católica. Al enviudar, y después de educar a sus hijos adecuadamente, fundó la Sociedad de Hijas de Nuestra Señora, a imitación de la Compañía de Jesús, para la educación cristiana de las muchachas. (1640).
  8. Beato NICOLÁS SAGGIO de LANGOBARDIS, religioso. En Roma. De la Orden de los Mínimo. Ejerció con humildad y santidad el oficio de portero. (1709).
  9. Beato ESTEBAN BELLESINI, presbítero. En el Lacio. Agustino. Permaneció fiel a su congregación en tiempos difíciles y se dedicó a la educación de la juventud, a la predicación y al trabajo pastoral. (1840).
  1. San JUAN TEÓFANO VÉNARD, presbítero y mártir. En Hanoi, Vietnam. De la Sociedad de Misiones Extranjeras de París. Tras pasar seis años de trabajos ministeriales en la clandestinidad y en medio de grandes dificultades fue encerrado en una jaula y condenado a muerte en tiempos de Tu Duc. Fue decapitado con gran serenidad. (1861).
  1. Beata MARÍA DOMINICA MANTOVANI, virgen. En Verona. Junto con el Beato José Nascimbeni, presbítero, fundó el Instituto de Pequeñas Hermanas de la Sagrada Familia, del cual fue primera superiora, para atender a los pobres, huérfanos y enfermos, y llevó siempre una vida humilde. (1934).

 

Hoy recordamos especialmente a la Beata MARÍA CATALINA KASPER

Catalina Kasper nació en 1820 en Dernbach, Alemania. Era la tercera de cuatro hijos de Enrique y Catalina Kasper, campesinos humildes de fe religiosa profunda.

Durante la edad de 6 – 14, Catalina asistió a la escuela del pueblo. Sin embargo, era una niña enfermiza y faltaba de la escuela con frecuencia. Su educación formal equivalía a unos dos años.

Cuando Catalina tenía 21 años, su padre falleció. Ella empezaba a trabajar como jornalera por 10 centavos al día para sostener a su mamá y a si misma.

Ya como niña Catalina era sensible a las necesidades de los pobres en su pueblo. Como mujer joven, comenzaba a ayudar a los pobres y los abandonados, y visitaba a los enfermos. Sus obras de caridad atraían a otras jóvenes de su pueblo, y animada por su director espiritual, el Padre Heimann, ella formó una Asociación de Caridad.

El amor de Catalina para María, la madre de Dios, fue nutrido por sus frecuentes visitas a la capilla dedicada a Nuestra Señora del Heilborn. La fe de María en responder a los designios de Dios motivaba a Catalina a responder con valentía a las mociones del Espíritu Santo.

Las inspiraciones del Espíritu, la “voz dentro de mi” como Catalina la llamó, la animaron a construir una pequeña casa. Con el aval del obispo Peter Josef Blum, unos once pesos y mucha fe, ella comenzó la construcción en 1847. Después de la muerte de su madre en 1848, ella pudo mudarse a su pequeña casa y dedicar más tiempo a sus obras de caridad.

Con el tiempo, cuatro jóvenes se unieron con ella y el 15 de Agosto de 1851 este pequeño grupo llegó a ser una congregación religiosa. Catalina eligió el nombre Siervas Pobres de Jesucristo. Ella miraba a María la primera Sierva como su modelo. Como María, ella escuchaba atenta al Espíritu y respondía con valentía a la voluntad de Dios.

Catalina, conocida en la vida religiosa como la Madre María, murió el 2 de febrero de 1898.