- Santos SUCESO, PABLO y LUCIO, obispos y mártires. En Cartago. Participaron en un concilio en esa ciudad, y en tiempo del emperador Decio sufrieron martirio. (259).
- Santos COSCONIO, ZENÓN y MELAMPIO, mártires. En Nicea, actual Turquía. (s. III/IV).
- San VOLUSIANO, obispo. En la Galia Narbonense, Francia. Obispo de Tours. Tras ser capturado por los godos murió en el destierro. (498).
- Santa PRISCA, en Roma. (499).
- San DEICOLO, abad. En Burgundia, Francia. Nació en Irlanda y discípulo de San Columbano, fue el fundador del cenobio de Lure. (s. VII).
- Beata BEATRIZ de ESTE, monja. En Emilia-Romaña, Italia. Al morir su esposo, renunció a las obligaciones seculares y se consagró a Dios bajo la Regla de San Benito, en el monasterio que ella misma había fundado. (1262).
- Santa MARGARITA, virgen. En Buda, Hungría. Hija del rey Bela IV. Fue prometida a Dios en voto para liberar a la patria de los tártaros, por lo cual, siendo niña aún, entró en el monasterio de monjas dominicas, donde hizo profesión a los doce años, y allí se consagró a Dios totalmente, dedicada a imitar a Jesucristo crucificado. (1270).
- Beato FACIO, seglar. En Cremona, la Lombardía. Orfebre de profesión, dejó su ciudad natal de Verona y se trasladó a Cremona donde llevó una vida penitente y se dedicó a ayudar a peregrinos y enfermos. (1272).
- San ANDRÉS de PESCHIERA GREGO, presbítero. Lombardía. Dominico. Visitó repetidas veces aquella región, donde vivió austeramente junto a los pobres y trató de conciliar a todos. (1485).
- Beata CRISTINA CICCARELLI, virgen. En Los Abruzzos, Italia. De la Orden de San Agustín. (1543).
- Beata REGINA PROTMANN, virgen. En Prusia. Llena de amor por los pobres, se entregó a su servicio, y para ello fundó la Congregación de Hermanas de Santa Catalina. (1613).
- Beatas FELICIDAD PRICET, MÓNICA PICHERY, CARLOTA LUCAS y VICTORIA GUSTEAU, mártires. En Angers, Francia. Fueron fusiladas durante la Revolución Francesa en odio a la fe cristiana. (1794).
- Beata MARÍA TERESA FASCE, abadesa. En Cassia, Italia. Unió ascesis y contemplación con obras de caridad hacia los peregrinos e indigentes. (1947).
Hoy recordamos especialmente a SAN JAIME HILARIO BARBAL COSÁN
Nació en 1898, en el seno de una familia de labradores de desahogada posición económica. Sintiéndose llamado al sacerdocio, ingresó en 1910 en el seminario de la Seu d’Urgell (Lérida), pero al terminar los estudios de filosofía hubo de abandonarlo por una enfermedad en los oídos que pronto desembocó en una gran sordera. A pesar de ello, ingresa en 1916 en los Hermanos de las Escuelas Cristianas, comenzando su noviciado en Irún (Guipúzcoa) el 24 de febrero de 1917 y cambiando entonces su nombre de pila por el de Jaime Hilario. Pasó por varios colegios dedicado a la enseñanza, pero en 1926 fue enviado al noviciado de Pibrac (Francia), donde permaneció ocho años como formador. En 1934 fue destinado al colegio de Calaf (Barcelona), pero debido al avance de su sordera, que le impedía dedicarse a la docencia, fue designado cocinero, aunque sólo por unos meses, pues el 13 de diciembre de ese mismo año estaba en Cambrils (Tarragona) como hortelano. El 18 de julio de 1936 se encontraba en el colegio de Mollerussa (Lérida), camino de su pueblo, pero fue detenido y enviado poco después a la prisión de Lérida, de donde pasó en diciembre al barco-prisión Mahón en el puerto de Tarragona. El 14 de enero es juzgado por un tribunal popular y condenado a muerte por su sola condición de religioso. Aunque otros compañeros juzgados con él fueron indultados, el hermano Hilario fue sacado de la prisión el día 18 y tiroteado cerca del cementerio.
