- San SIMÓN, “BAR SABAS”, obispo y mártir. Persia. Obispo de Seleucia y después en Persia. Padeció persecución bajo el rey de Persia Sapor II por no querer recaudar dinero de los cristianos para él, por lo que fue arrestado. Se negó a arrodillarse ante el rey y a adorar al solo. Lo cargaron de cadenas y lo torturaron. Murió degollado junto con otros eclesiásticos. (341).
- Santos ELÍAS, presbítero, y PABLO e ISIDORO, monjes, mártires. Córdoba. Conocemos las actas de su martirio gracias a San Eulogio. Confesaron con firmeza su fe en Jesucristo por lo que sus cuerpos fueron colgados en patíbulos y arrojados, posteriormente, al río. (856).
- Beata MARÍA ANA de JESÚS NAVARRO de GUEVARA, virgen. Madrid. Se negó a casarse por lo que fue tratada con dureza. Su deseo era ser religiosa. Al final, su familia respetó su deseo. Sin embargo, ningún convento la admitió. Ayunaba con frecuencia, hacía penitencias, oraba sin descanso, acudía mucha gente a buscar consejo. Tocaba la guitarra y cantaba. Finalmente, fue admitida como terciaria mercedaria. Murió de pleuresía. (1624).
- Beato ENRIQUE HEATH, presbítero y mártir. Londres. Franciscano. Ajusticiado por ser sacerdote. (1643).
- Beata CATALINA TEKAWITHA, virgen. Quebec. Nacida entre los indígenas del lugar, sufrió muchas amenazas y desprecios por haber aceptado ser bautizada, ofreciendo a Dios su virginidad. (1680).
Hoy recordamos especialmente a la Beata MARÍA ANA de JESÚS NAVARRO de GUEVARA
María Ana Navarro de Guevara y Romero, nace el 17 de enero de 1565 en la calle Santiago de Madrid, junto a la calle del Espejo y fue bautizada en la Iglesia de Santiago. Su familia estaba vinculada a la corte, su padre estaba al servicio de Felipe II. Fue bautizada en la Iglesia de Santiago y pasó la infancia en la calle del Espejo.
A los 22 años se siente atraída a la vida religiosa. Esto le hizo chocar con su familia que le habían buscado un pretendiente. Pero ella, dejó clara su consagración a Dios, hasta el punto de desfigurarse el rostro y cortarse el pelo. Así va a la Ermita de Santa Bárbara donde permanecerá como penitente. El mercedario Juan Bautista del Santísimo Sacramento se hará cargo de su atención espiritual.
En el año 1613 se hace terciaria mercedaria, profesando solemnemente poco después como mercedaria. Fueron muy oídas las apariciones y revelaciones sobrenaturales que tuvo. Incluso sus propios directores espirituales le pidieron que escribiese como testimonio de vida todas estas experiencias místicas.
La reina de España, Isabel de Borbón, consorte de Felipe IV, mandó llamarla a Palacio, y la tuvo como una de sus amigas más allegadas. Ya por entonces era apodada como “la santa de Madrid”.
Su muerte se produjo el 17 de abril de 1624, su cadáver fue expuesto al público durante dos días en medio de una gran concurrencia. Tres años después, el 31 de agosto de 1627 se abrió su sepultura y, ante el asombro general, se encontró que el cuerpo estaba incorrupto, con la carne fresca y los miembros flexibles, y exhalando una agradable fragancia.
