- San JEREMÍAS, profeta. Vivió en tiempo de Joaquim y Sedecías, reyes de Judá. Profetizó la ruina de la Ciudad Santa, así como la deportación del pueblo, y sufrió muchas persecuciones a causa de ello, por lo que es considerado por la Iglesia como figura del Cristo sufriente. Predijo que la Nueva y Eterna Alianza alcanzaría su plenitud en el mismo Jesucristo; y, que por medio de El, se escribiría la Ley en el corazón de los hijos de Israel.
- San ANDÉOLO, mártir. En Viviers. (s. inc.).
- Santos ORENCIO y PACIENCIA, esposos. Padres del mártir San Lorenzo. (s. III).
- San AMADOR, obispo. En Auxerre. Trabajó con empeño por extirpar de su ciudad las supersticiones de los paganos e instituyó el culto de los santos mártires. (418).
- San ORENCIO, obispo. En Auch, Francia. Se esforzó en erradicar de su ciudad las costumbres paganas y en procurar la paz entre los romanos y el rey visigodo de Tolosa. (440).
- San BRIEUC, obispo y abad. Bretaña Menor. Fundó un monasterio en la costa armórica de Bretaña, posteriormente elevado a la dignidad de sede episcopal. (500).
- San SEGISMUNDO, rey. En Saint-Maurica en Valais, Suiza. Rey de los burgundios. Se convirtió de la herejía arriana a la católica, instituyó en este lugar una comunidad de monjes que debía entonar sin interrupción la salmodia ante los sepulcros de los mártires, expiando con penitencia, lágrimas y ayunos los delitos cometidos, y encontró la muerte en la región de Orleáns, donde fue arrojado a un pozo por sus enemigos. (524).
- San MARCULFO, ermitaño. En Bretaña Menor. Más tarde monje y abad de Nanteuil. (558).
- San ASAF, obispo y abad. En Llanelwy, Reino Unido. (s. VI).
- San ARIGIO, obispo. En Gap, Francia. De distinguió por su paciencia en las adversidades, por su celo en enfrentarse a los simoníacos, por su caridad para con los monjes que habían sido enviados desde Roma para evangelizar Inglaterra. (604).
- San TEODARDO, obispo en Montauban, Galia Narbonense. Restauró la Iglesia-Catedral de esta sede, sobresalió por su diligente magisterio y, finalmente, minado por la enfermedad, murió en un monasterio rindiendo su alma a Dios. (893).
- Beato ALDEBRANDO, obispo. En Fossombrone. Insigne por su austeridad de vida y por su espíritu apostólico. (1170).
- Beata MAFALDA, virgen. En Arouca, Portugal. Hija del rey Sancho I, que, después de quedar libre de un contrato matrimonial, se hizo monja e introdujo en su monasterio la reforma cisterciense. (1257).
- Beato UBALDO de SAN GEMINIANO, ermitaño. En Toscana. De la Tercera Orden Regular de San Francisco, insigne por su vida de austeridad, de paciencia y de caridad en el cuidado de los enfermos. (1320).
- San PEREGRINO LAZIOSI, religioso. En Forlí, Italia. Servita. Se distinguió por su amor a Cristo y por su solicitud hacia los más pobres. (1345).
- Beato JULIÁN CESARELLO, presbítero. En Istria, Croacia. Franciscano. Cuya vida fue un continuo peregrinar por aldeas y plazas, sembrando la Palabra de Dios y esforzándose en aplacar los enfrentamientos entre las facciones ciudadanas. (1349).
- Beata PETRONILA, virgen. En Moncel, Francia. Primera abadesa del monasterio de las Clarisas de aquel lugar. (1355).
- San AGUSTÍN SCHOEFFLER, presbítero y mártir. En Tonkín, Vietnam. De la Sociedad de Misiones Extranjeras. Encarcelado por haber ejercido durante tres años su ministerio, por orden del emperador Tu Duc fue finalmente decapitado en un paraje. (1851).
- San JUAN LUIS BONNARD, presbítero y mártir. En Tonkín. De la Sociedad de Misiones Extranjeras. Condenado a muerte por haber bautizado a veinticinco niños por decapitación. (1852).
- San RICARDO PAMPURI, médico y religioso. Después de haber ejercido su profesión de médico con absoluta generosidad, ingresó en la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, y al cabo de dos años fallecería. (1928).
- Beato CLEMENTE SEPTIYCKYJ, presbítero y mártir. Wladimir, Rusia. Superior de los monjes Estuditas de Univ. Maltratado por los comunistas. (1951).
Recordamos especialmente a SAN PEREGRINO LAZIOSI
Nacido en Forli, Italia en 1265, Peregrino Laziosi tuvo una juventud en la que se mantuvo apartado de las creencias de la iglesia y creció en un ambiente lleno de lujos. Formó parte de los grupos de rebeldes que estaban en contra del Papa.
Para detener estas revueltas las autoridades religiosas enviaron a Felipe Benicio, a quien recibieron con golpes, incluso Peregrino lo atacó, pero cuando lo lastimó en la cara lo conmovió ver como el creyente “puso la otra mejilla”, así que decidió retractarse y pedirle perdón.
Fue así como apoyó a Felipe y comenzó su vida espiritual. Los católicos sostienen que a Peregrino lo visitó la Santa Madre, quien le indicó que fuera a ‘Siena’ para que se uniera con unos devotos que se hacían llamar sus ‘siervos’.
Se precisó que luego de varios años logró ordenarse como sacerdote, además logró fundar un monasterio de los Siervos de María. Con el paso del tiempo desarrolló un tumor en cancerígeno en el pie derecho.
Esto le causaba malestares muy grandes, por eso decidió que un médico se lo amputara para que se pudiera deshacer del dolor. Una noche antes de que se realizara la cirugía Peregrino optó por orar durante algunas horas antes de dormir.
Fue así como según soñó con Cristo, quien se aceraba a él para tocarlo y curarlo por completo. A la mañana siguiente revisó los vendajes que cubrían su pie y descubrió que estaba sanado en su totalidad.
Se dice que solía a ayudar a otras personas que igual estaban enfermas y que solo lo hacía susurrándoles a al oído “Jesús”, lo que provocaba que su salud fuera restaurada. Falleció el 1 de mayo de 1345.
