Una capellanía universitaria en Reino Unido renace gracias a la adoración eucarística
En 2022, el recién ordenado sacerdote Mark Wharton se encontró con una comunidad estudiantil casi inexistente en la Universidad de Kent. Siguiendo el consejo de un sacerdote mayor, apostó por lo esencial: Misa, confesión y adoración. Hoy, su capellanía vive un auténtico renacer espiritual entre los jóvenes.
(Kaht.net/InfoCatólica) Cuando el padre Mark Wharton fue nombrado capellán católico de la Universidad de Kent (Reino Unido) en 2022, apenas cinco personas asistían a la Misa dominical. Según recoge la Archidiócesis de Southwark en su página web, la situación era desoladora.
«No sabía qué hacer. Recé intensamente por ello», cuenta Wharton. En la capilla universitaria se arrodilló y suplicó: «Señor, Señor, ¿qué debo hacer? Muéstrame tu voluntad, porque no sé qué hacer». En su oración sintió el impulso de pedir consejo a un sacerdote con experiencia.
El consejo fue claro: «Tienes que hacer lo que hacen los sacerdotes. Celebrar la Misa, confesar y mantener la adoración». Wharton decidió seguir ese camino aparentemente poco innovador. Desde entonces, ofrece adoración eucarística diaria en la capilla estudiantil, donde también escucha confesiones y celebra la Eucaristía a diario.
El resultado ha sido, en palabras del capellán, «extraordinario»: actualmente acuden entre 50 y 60 jóvenes a la Misa dominical y unas 20 personas asisten cada día a la Misa con adoración.
«Siempre estaré agradecido a ese sacerdote que me dio el consejo, pero ahora le estoy el doble de agradecido», confiesa Wharton. «Gracias a él, Cristo está en el centro. Y cuando Él está en el centro, es quien lo dirige todo». Según el capellán, al situar al Señor en el corazón de la vida pastoral, desaparecen los obstáculos para evangelizar en un entorno secular.
Cuando le preguntan por qué la adoración es tan importante, responde: «El Señor está verdaderamente presente. Ven y quédate con Él. Deja que te convenza de que está ahí y que puedes estar íntimamente unido a Él. Eso es lo que queremos, y eso es lo que Él quiere».
Los testimonios de los estudiantes respaldan el impacto de esta vida sacramental. Andrew, de 20 años, cuenta que tuvo dificultades con su fe, hasta que un día se topó «por casualidad» con el padre Mark y la capilla. Desde entonces, no ha dejado de acudir. «No sabía lo que era la adoración. Aquí lo he aprendido todo y ha sido el aspecto más transformador de mi etapa universitaria. Sinceramente, me encanta».
Andrew afirma que el sacerdote «lo ha cambiado todo para los jóvenes». Ha guiado a muchos hacia Cristo y, a través de su ejemplo y el de los santos, ha mostrado a los varones lo que significa la verdadera masculinidad. Otro estudiante, Mensah, añade: «Necesitamos más sacerdotes jóvenes que puedan ser referentes para nuestros jóvenes. Al final, acabamos admirando a personajes mundanos porque pasamos más tiempo viendo sus vídeos que con Cristo».
«En la adoración miramos a Cristo», subraya Andrew. «Cuando Moisés pasó tiempo con Dios, su rostro resplandecía. El beato Carlo Acutis también decía que en la adoración nos hacemos santos. El silencio de la adoración suscita preguntas que dirigimos a Dios. Si vamos, le vemos actuar claramente».
Y concluye: «¡Dios habla! Su voz atraviesa el silencio de la adoración y transforma nuestros deseos y actitudes. Pero la comunidad es la base. Por eso intento formar una comunidad de jóvenes católicos, especialmente de hombres, para mostrar que se puede ser santo y, al mismo tiempo, verdaderamente tener éxito en la vida».
También Barbara, otra estudiante, comparte su vivencia con la adoración: «En la adoración, dejo que todo se desprenda de mí. Ya no soy consciente de lo que me rodea, porque solo estamos Cristo y yo. Solo Él y yo».
Actualmente, el padre Wharton forma parte del equipo de Evangelización y Catequesis de la Archidiócesis. El arzobispado ha publicado recientemente un vídeo detallado sobre su labor pastoral y su profundo amor por la Eucaristía.