Conociendo el Evangelio de San Lucas – 8

by AdminObra

Hoy veremos un tercer, y último aspecto, del contenido de la obra lucana. Su teología la veremos prontamente.

El tercer aspecto a exponer es INFANCIA Y RESURRECCIÓN: DE JERUSALÉN A JERUSALÉN.

Hemos visto la importancia que San Lucas atribuye a Jerusalén; de hecho, el “camino” de Jesús es importante porque su meta es la Ciudad Santa, donde ha de cumplir su destino “porque que no cabe que un profeta muera fuera de Jerusalén” (Lc 13, 33).

En su Evangelio hallamos 27 veces el nombre hebreo de Jerusalén (Ierousalem) y 4 en nombre helenizado (Hierosólyma).

Jerusalén está presente desde el principio: en el Templo tienen su centro de gravedad los relatos de la infancia de Jesús. Allí tiene lugar la Anunciación a Zacarías (Lc 1, 5-25); al Templo irán José y María para presentar a Jesús y allí escucharán las profecías de Simeón y de Ana (Lc 2, 22-38); al Templo volverán doce años después, y allí Jesús comenzará a revelarse como Hijo de Dios (Lc 2, 41-51): en el Templo, “la Casa de mi Padre”, pronuncia sus primeras palabras recogidas por Lucas (Lc 2, 49). Igualmente, en la versión de San Lucas de las Tentaciones en el Desierto (Lc 4, 1-13) se aprecia la singular importancia de Jerusalén y su Templo: en el lugar santo tiene lugar la tercera Tentación, en la que culmina el fallido intento del Diablo por desviar a Jesús de su misión.

Las Apariciones del Resucitado a sus discípulos tienen también su centro en Jerusalén. La mención de Galilea en el mensaje angélico remite al pasado cuando el mensajero divino exhorta a recordar qué había dicho el Señor (Lc 24, 6).

A los discípulos que salen de Jerusalén camino de Emaús, Jesús se les manifiesta (Lc 24, 13-32), y entonces vuelve a Jerusalén, donde se les comunica que el Señor ha resucitado y se la había aparecido a Simón (Lc 24, 34).

En la Ciudad Santa tiene lugar la gran aparición a todos los discípulos reunidos, que incluye la Misión y la Promesa del Espíritu (Lc 24, 36-49): LA MISIÓN UNIVESAL que ha de empezar en la capital judía.

A las afuera de la Ciudad, por fin, Jesús se despide de ellos, ASCENDIENDO al Cielo mientras los bendice (Lc 24- 50-51); después vuelven al Templo, momento en el que termina la narración lucana.

La importancia de Jerusalén en San Lucas está en profunda relación con su interés por mostrar a Jesús como hijo de David y plenitud de las Escrituras de Israel. De modo que este dato, en apariencia sólo geográfico, nos da pie para entrar en su Teología.