CONOCIENDO A LOS PROFETAS – AMÓS – 134

by AdminObra

Las clases poderosas de Israel atribuyeron la prosperidad y la paz política a su buen hacer y al esplendor de los cultos y ritos que se practicaban en los santuarios del reino, sobre todo Betel y Guilgal.

Dios, pensaban ellos, debía estar satisfecho, pues las cosas iban bien.

Las prácticas religiosas habían llegado a convertirse en un conjunto de ritos y festividades ostentosas, pero huecas y separadas de las interioridades de las conciencias y de la rectitud: para muchos poderosos eran una especie de disfraz de sus pecados.

Así las cosas, las injusticias sociales llegaron a una situación intolerable para la vida del pueblo de Dios, que debía regirse por los principios éticos y los Mandamientos de la Ley de Dios.

En esas condiciones, Amó recibe la llamada divina y es enviado a predicar en el reino del Norte, para hacer volver al pueblo a la verdadera religión.