BREVE EXPLICACIÓN DEL “PRIMER CANTO” (Is 42, 1-7)

by AdminObra

Es un oráculo que aparece de modo abrupto para hablarnos de un personaje misterioso.

Dios presentará a su “Siervo”, al que va a sostener, y a quien no podemos confundir con el pueblo hebreo, pues será mediador entre Dios y el pueblo.

Es objeto de las complacencias divinas, expresiones que nos encontraremos, por ejemplo, en los pasajes del Bautismo de Jesús en el Jordán y de la Transfiguración de Jesús en el Tabor.

Su misión no será política, sino religiosa, y se ordena a las naciones gentiles.

Su misión será llevada término por medio de la persuasión, sin griteríos ni algazaras. Su porte será modesto y callado; su dulzura y ejemplo será la mejor predicación. Obrará calladamente, con un método persuasivo espiritual y suave. No obrará violentamente, destruyendo los gérmenes de bondad y espiritualidad que encuentre. Su labor será la de médico que cura y restaña las heridas.

Su misión será cumplida sin desmayo, hasta que la predicación del “derecho” llegue a toda la tierra. La labor será dura y difícil, pero él no se fatigará ni desistirá en su cometido.

Lo envía Dios mismo, por ello su misión es “universal”, es decir, dedicada a todos los hombres.

Su presencia es un acto de “justicia” divina, pues fue prometido por Dios en el pasado como “salvación” de todos.

Mediará en una “nueva alianza” entre Dios y el pueblo, llevándole a estos últimos una luz religiosa y moral: pretende reconciliar a Israel con Dios, pretende ser luz de los gentiles.

Su misión, insistimos, es moral, y se la ofrece a los que están “encerrados” en “oscuras mazmorras”.