CARIDAD Y ACCIÓN SOCIAL EN LA IGLESIA MEDIEVAL
La acción benéfico-social de los monjes
Los monasterios sobresalieron en la Edad Media por las actividades caritativas que llevaron a cabo.
Es en las propias “reglas” donde se establecen los deberes benéficos.
Por ejemplo, en las Reglas hispano-visigóticas, la de San Isidoro, se determina que una tercera parte de los ingresos vaya destinada a los pobres, y también la de San Fructuoso y la Regla Común, de la misma época histórica señalan acciones caritativas.
Desde el periodo carolingio, comienzan a ser abundantes este tipo de ordenaciones, tal como sucedió en el Sínodo de Aquisgran del año 817, cuando los abades decidieron dar a los pobres la décima parte de los donativos recibidos por los monasterios.
En la Edad Media, en general, los ingresos por la actividad económica de los monasterios iban destinados a tres fines principales:
- El mantenimiento del propio monasterio
- Las obras de caridad
- El pago de las cargas impuestas por el soberano
La figura del “limosnero” era muy importante en las abadías medievales, poero de un modo especial en Cluny y su Orden.
