Hoy, 17 de mayo, la Iglesia celebra a:

by AdminObra

 

  1. San ADRIÓN, mártir. En Alejandría de Egipto. (s. IV).
  2. San VÍCTOR, mártir. En Roma. (s. IV).
  3. Santos HERACLIO y PABLO, mártires. En Niveduno, Rumanía actual. (s. IV).
  4. Santa RESTITUTA, virgen y mártir. En Túnez. (304).
  5. San EMILIANO. En Vercelli, Italia. (s. VI).
  6. San PASCUAL BAILÓN, religioso. En Villareal, Castellón. Franciscano. Siempre diligente y benévolo hacia todos. Honró constantemente con ardiente amor el misterio de la Santísima Eucaristía. (1592).
  7. San PEDRO LIU WENYUAN, mártir y catequista. En Guizhou, China. Fue estrangulado en nombre de Cristo. (1834).
  8. Beata JULIA SALZANO, virgen. En Nápoles. Fundó la Congregación de Hermanas Catequistas del Sagrado Corazón, para enseñar la doctrina cristiana y difundir la devoción a la Eucaristía. (1923).
  9. Beata ANTONIA MESINA, virgen y mártir. Cerdeña. A los dieciséis años defendió su castidad hasta la muerte. (1935).
  10. Beato IVÁN ZIATYK, presbítero y mártir. En Irkustk, Rusia. Redentorista. Nació en Polonia. Arrestado en 1950, fue trasladado al campo de concentración donde moriría a causa de las torturas de los guardias rojos. (1952).

Hoy recordamos especialmente a la Beata JULIA SALZANO

Hija de Diego, capitán de los lanceros de Fernando II, Bey de Nápoles, y de Adelaida Valentino, Julia Salzano nació en Santa María Capua Vetere, provincia de Caserta, el 13 de octubre de 1846.

Huérfana de padre a los cuatro años, la llevaron para su educación a las Hermanas de la Caridad en el Orfanato regio de S. Nicolás La Strada, donde permaneció hasta los quince años. Una vez obtenido el diploma de magisterio, tuvo el encargo de enseñar en la escuela municipal de Casoria, provincia de Nápoles, donde se trasladó con la familia en octubre de 1865.

A la enseñanza se unía un notable interés por el catecismo y la educación de la fe de los niños, de los jóvenes y de los adultos, cultivando la devoción a la Virgen María.

Junto con la Beata Catalina Volpicelli, propagó el amor y el culto al Sagrado Corazón, viviendo el lema: «ad maiorem Cordis lesu gloriam».

Su constante preocupación por llevar la doctrina y la vida de Cristo a través de la enseñanza y el testimonio, la impulsó a fundar en 1905 la congregación de Hermanas Catequistas del Sagrado Corazón.

Gastó toda su vida en el carisma de la catequesis, y decía: «Yo impartiré siempre el catecismo, mientras me quede un hilo de vida. Y os aseguro que me encantaría morir enseñando el catecismo».

Del mismo modo exhortaba a sus hijas: «La hermana catequista ha de sentirse siempre dispuesta a instruir a cualquier hora a los pequeños e ignorantes, no debe tener en cuenta los sacrificios que exige este ministerio, sino que, más bien, debería desear morir en la brecha, si Dios así lo quisiera».

Otro Beato, Ludovico de Casoria, como en tono profético, le predijo: «Ten cuidado que no te venga la tentación de abandonar a los pequeños de nuestra querida Casoria, porque la voluntad de Dios es que vivas y mueras entre ellos». Y así fue.

Murió el 17 de mayo de 1929.