Hoy, 13 de mayo, la Iglesia celebra a:

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  1. San SERVACIO, obispo. En el río Mosa, Galia belga. Defendió con tenacidad la fe de Nicea en varios concilios. (384).
  2. Santa INÉS, abadesa. En Poitiers. Recibió la bendición de manos de San Germán de París y gobernó con inmensa y amorosa solicitud el monasterio de la Santa Cruz. (588).
  3. Beata GEMA, virgen. Abruzzos, Italia. Vivió recluida en una pequeñísima celda adosada a la iglesia, desde la que solamente podía ver el altar. (1465).
  4. Beata MAGDALENA ALBRICI, abadesa. En Como. Agustina. Reavivó el fervor de perfección de sus hermanas de religión. (1465).
  5. San ANDRÉS HUBERTO FOURNET, presbítero. Poitiers. Ejerció como párroco durante la Revolución Francesa, fortaleciendo, no obstante, su condición de sacerdote proscrito, la fe de sus feligreses, y, al restablecerse la paz para la Iglesia, fundó, junto con santa Isabel Bichier des Ages, el Instituto de Hijas de la Cruz. (1834).

Hoy recordamos especialmente a la Beata GEMA

Santa Gemma de Goriano Sicoli nació en 1385 en San Sebastián en una familia católica pobre pero devota. Siendo aún niña, su familia se mudó a Goriano Sicoli (que en aquel entonces se llamaba Gordianum), donde Gemma pasó su infancia como pastora, cuidando el pequeño rebaño de ovejas que sus padres tenían.
Dios le había dado también una extraordinaria belleza, que estaba unida a la virtud y la modestia, su belleza no era un obstáculo para ella, sino un camino hacia su perfección.
Un día en 1393, el orgulloso y testarudo conde Ruggieri de Celano la vio y trató de seducirla. Ella no tuvo miedo y aquel se vio frustrado, ella le reprochó con palabras tan fuertes que lo llenaron de vergüenza y quiso enmendar su grosero avance. Ella le pidió que le construyera una pequeña habitación adosada a la Iglesia de San Juan en Goriano Sicoli, esta pobre morada tenía una pequeña ventana desde donde se podía ver el altar, y participar de la Santa Misa. Entonces, consiguió que su padre le diera permiso para vivir en ese cuarto como una ermitaña, para rezar, expiar y reparar sus pecados y los pecados de otros.
La gente del pueblo pronto conoció de sus sacrificios y extraordinaria santidad, y comenzaron a ir a buscar su consejo sobre todo tipo de temas.
Ella vivió esta expresión del amor a Dios por los siguientes 42 años, murió el 13 de mayo 1439 y en el momento de su muerte las campanas se escucharon en todo el valle, sonaban como si llamaran a una gran fiesta. La población local desarrolló un culto en su honor, y piadosamente recuerda hasta hoy a la «Virgen de Goriano Sicoli».