En este día cuaresmal, nos encontramos con el concepto fundamental de la Luz en nuestro itinerario hacia la cumbre y la luz pascual.
El Catecismo vincula de una manera muy bonita la Luz con el dogma, palabra que, sin saber muy bien por qué, no goza de buena fama ni siquiera entre los cristianos.
El Catecismo lo dice de este modo “existe un vínculo entre nuestra vida espiritual y los dogmas. Los dogmas son luces en el camino de nuestra fe, lo iluminan y lo hacen seguro”.
¿Qué nos está diciendo? Nos dice que, para tener una vida espiritual bien orientada, hemos de basarla en las afirmaciones dogmáticas que hace, e hizo, la Iglesia con la autoridad que el mismo Dios le dio. Es indispensable basar nuestra relación íntima y personal con Dios en las afirmaciones dogmáticas que están contenidas en el Credo y en otras declaraciones magisteriales, ya que le darán consistencia a nuestra relación con el Señor y no la harán depender tanto de las emociones, siempre tan efusivas, pero momentáneas y pasajeras.
En esta Cuaresma, en este día, busquemos sustentar nuestra fe, nuestra vida espiritual, nuestra relación íntima y personal con Dios, en los cimientos de las afirmaciones dogmáticas de la Iglesia, pues será un modo de crecer en seguridad en nuestra vida cristiana con verdadero fundamento.
