CASTIDAD Y VIRILIDAD EN SAN JOSÉ

by AdminObra

(Una aproximación con Fabrice Hadjadj)

Vamos a preparar la Solemnidad de San José con las ideas josefinas que Fabrice Hadjadj, el gran intelectual católico francés, vertió en uno de sus últimos libros “Ser padre con San José”, donde nos ofrece un acercamiento original y atrevido para acercarnos a esta figura imponente del santo patriarca, tal como nos sugiere en el subtítulo de la obra mencionada, con alma “aventurara” en estos “tiempos posmodernos”.

El tema elegido nunca estará en la penumbra de la polémica social, muy al contrario, siempre, y hoy particularmente, necesitamos que esté en el candelero para que inspire decisiones de vida llenas de verdad y autenticidad: “Castidad y virilidad”.

“A San José se le honra como ‘casto esposo’. No sé si en nuestros días alguien envidiaría semejante título. Lo que entre nosotros se entiende hoy por ‘castidad’ es ‘castración’, ‘afeminamiento’, ‘anafrodisia’. El casto es el desafortunado en amores que hace de la impotencia virtud. (…).

El Catecismo de la Iglesia Católica la entiende de un modo muy distinto (2337): ‘La castidad significa la integración de la sexualidad en la persona, y por ello en la unidad interior del hombre en su ser corporal y espiritual’. No equivale, por lo tanto, a una mutilación, sino al despliegue activo de la relación sexual.

Se la suele asociar a la templanza en la medida en que embrida los caballos de nuestro apetito cuando en realidad habría que vincularla a la justicia. Más que autocontrol, es acogida del otro respetando su diferencia y su oposición. La castidad masculina preserva el misterio de lo femenino. No lo diluye en el goce. No lo reduce a funcionalidades domésticas. Tampoco lo evapora en especulaciones filosóficas ni en líricos blasones. El hombre que la asume ya no busca solamente en la mujer un engaste, una administradora, un motivo lírico, el momento de un sistema. Ya no vive acompañado ni de una mitad, ni de una ama de casa, ni siquiera de un alma gemela. La mujer ante la que comparece es aquella con la que se compromete su deseo siempre más allá de sus expectativas.

En este sentido, el casto José es viril. No parece viril. Para parecer viril uno tiene que hacer pesas, dejarse crecer el bigote, vestirse de cowboy, de policía o de ciclista. Tener entre las piernas un vehículo de gran cilindrada supone una gran ventaja. También son recomendables los tatuajes con motivos vikingos o triables en el antebrazo, y las botas de piel de cocodrilo. El lirio en la mano de José no es el accesorio más acertado.

(…)

Cuando uno es viril, no hace falta labrarse una imagen o aprender un papel”.