Ambientes y protagonistas de la caridad cristiana
La nobleza cristiana romana protagonizó acciones caritativas, de modo particular el círculo de discípulos de San Jerónimo. Se trataba de matrimonios y de viudas y viudos que se entregaban a distintas obras: la venta de sus bienes para repartir el fruto entre los pobres y otros necesitados; el reparto de propiedades y de diversos bienes a éstos; la manumisión de esclavos; la edificación y mantenimiento de albergues, hospicios, hospitales…
Algunos incluso murieron en una situación de máxima pobreza. Ejemplos de esta caridad del patriciado romano en el siglo IV son el senador Panmaquio, la matrona Fabiola, o el matrimonio de Melania y Pimiano.
Al mismo tiempo, los primeros núcleos del monacato, tanto en Egipto como en otros lugares del Oriente y de Occidente, no descuidaron la caridad a los más necesitados. A pesar de su búsqueda de retiro y de soledad para dedicarse a la contemplación, los monjes destinaban buena parte del fruto de sus trabajos manuales para el auxilio de los pobres.
Algunos bellos testimonios se hallan en los “Apotegmas” de los “Padres del Desierto”, en las vidas de monjes y sus escritos.
