La caridad cristiana durante las persecuciones
La promulgación del “Edicto de Milán” (313) por Constantino trajo la supresión de las persecuciones contra los cristianos en el Imperio Romano y la paz para la Iglesia.
A partir de ese momento, el Imperio se irá cristianizando.
Ambientes y protagonistas de la caridad cristiana
Las actividades caritativas fueron desarrolladas por todos los miembros de la Iglesia, pero adquirieron una importancia singular en determinados grupos y destacaron numerosos personajes.
En primer lugar, hay que resaltar a los pastores de la Iglesia, papas, obispos, presbíteros, a través de la predicación y del mensaje escrito, que promovieron la conciencia social y alentaron a los ricos a ayudar a los pobres, llegando a criticar acerbadamente la dureza de corazón y el lujo de bastantes poderosos.
Es el caso de San Jerónimo, San Basilio Magno, San Juan Crisóstomo, San Efrén, San Ambrosio… Ellos mismos sobresalieron en muchas ocasiones por su acción caritativa, como San Basilio, San Juan Crisóstomo, San León Magno.
